River se pegó tiros en los pies y Huracán dio otro golpe Monumental

El Millo perdió por primera vez con Ponzio y quedó afuera de los playoffs: Blondel clavó el 2-1 de un Globo que aprovechó todo.

Gastón Pestarino, Olé

El River de Ponzio fue el de Coudet. El River de las asociaciones de calidad fue el que llegó por atropello, porque el rival le regaló la pelota. El River que medianamente empezaba a recuperar el carácter volvió a ser ese poco lúcido al que le convirtieron cada vez que le llegaron. Y eso, contra un extremadamente contundente Huracán, fue el golpe que para nada necesitaba este incipiente nuevo ciclo...


Puede que no haya merecido perderlo, es verdad. Intentó, lo buscó, llegó bastante claro, exigió a Galíndez en un par de ocasiones (le sacó un tiro libre infernal a Correa), desbordó, llegó a patear 16 veces. Pero en este momento tan sensible del semestre y el año, con el equipo jugando una sola competencia y siendo dirigido por el tercer DT en la temporada, los méritos no son suficientes: River necesitaba ganar para meter presión en los puestos de Libertadores 2027 y la realidad es que volvió a quedar comprometido con la Sudamericana y afuera del top 8 de la zona.

Sí, en una noche tiró abajo buena parte del castillito que había empezado a construir. En realidad, en una jugada: envalentonado por el golazo de Galván y con la sensación de que el 2-1 estaba al caer, Vera cometió un error garrafal, quedó un hueco en la defensa y Blondel le anotó a Beltrán en las pocas veces que Huracán cruzó con peligro la mitad de cancha en el segundo tiempo. Solamente hubo tiempo para que un flojísimo Arambarri tirara por las nubes un centro bajo de Montiel. Y para que los dirigidos por Diego Martínez terminaran tirados en el piso cuando pitó el árbitro.

Evidentemente, una cancha que le sienta bien en la actualidad a este Huracán que le pinchó el Globo a Ponzio y compañía: de sus últimas cuatro visitas, ganó dos y empató las otras. Y lo cierto es que, más allá del resultado, hizo méritos defensivos para anular a un River poco creativo: los centrales estuvieron firmes para despejar de arriba, Blondel bloqueó las subidas de Acuña, Galíndez tuvo atajadas clave y Fernández Cedrés mostró un gran despliegue en modo pulpo.

Del otro lado, lo bueno que había hecho Ponzio en partidos anteriores fue su debilidad en la noche del Monumental. Porque si se había caracterizado por tocar poco y dejar que los que hablan el mismo idioma jueguen cerca, poner a Beltrán para reemplazar la tempranera pérdida de Almada (lesión en el cuádriceps izquierdo) fue un error: Correa, el único que intentó y nuevamente fue la bandera, quedó muy solo para la creación y el doble 9 jamás logró conectar (el trámite estaba más para Lautaro Pereyra o Juan Cruz Meza). Encima, Arambarri entró mal y errático por Andrada, el otro lesionado de la infortuita noche.

El tiempo dirá cuántas de sus pocas chances de lograr algo importante en la tabla anual hipotecó River con su inesperada derrota contra Huracán. Pero al parecer, muchas: dependerá de lo que pase entre domingo y lunes para saber si vuelve a quedar lejos o si sus rivales le dan una mano. Acaso la única buena noticia sea que tanto Almada como Andrada tendrán a la fecha FIFA XL como aliada para recuperarse y quedar a disposición para el próximo partido (Estudiantes de Río Cuarto el 11/10, si es que vs. Sarmiento finalmente no se juega el 7).

Ahora, le quedarán 18 puntos que pueden tener impacto en todo sentido del 2027. Seis juegos determinantes para demostrar que este sábado no se le pinchó el Globo...

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