Raphinha, las nueve claves de un supernueve

El brasileño, a punto de renovar hasta 2030, deslumbra a nivel mundial por sus inesperadas condiciones para rendir en la posición y su tremendo impacto goleador. También por su efectividad: 14 goles en 18 disparos a puerta

Juan Jiménez
As
Pocas veces un cambio de posición había impactado tanto en un equipo y en la carrera individual de un futbolista como este de Raphael Dias Belloli, Raphinha (14-12-1996, Porto Alegre) hacia el puesto de nueve. Una decisión meditada, pero fruto de la operación frustrada de Julián Álvarez, que se ha convertido en una bendición para el Barça y para un futbolista que, pese a haber marcado 14 goles en los primeros ocho partidos de temporada con una efectividad sobrehumana del 77%, no está en la lista de 30 finalistas al Balón de Oro. En France Football deben estar tirándose de los pelos. Estas son nueve de las claves del supernueve.

1.El origen. Apretado ante la sospecha de que Julián Álvarez no vendría, y cuando Gabriel Jesús no era casi ni una idea, Hansi Flick se reunió con los técnicos y decidió que probaría a Raphinha en la posición de nueve. “Tenía dudas”, ha admitido el brasileño. La primera prueba fue en un amistoso en Basilea durante la pretemporada. Allí, Raphinha asistió a Adeyemi y se sintió tan cómodo que cuando el técnico alemán le propuso cambiar su posición con Gordon durante el partido en St. Jakob Park, le dijo que no.

2.La presión. Para cubrir las carencias que ya tenía Lewandowski a sus treinta y largos años, Flick utilizó a Raphinha como jugador más adelantado para empezar la presión defensiva en sus dos primeras temporadas. Por eso, sabía que la posición no le sería tan extraña. En el fondo, era el nueve en defensa. Su presencia ahí, además, contagia. El capitán arrastra al resto.

3. Los movimientos. Raphinha admite que sus movimientos no son los de un nueve al uso. No espera el balón de espaldas para descargar porque no lo ha hecho nunca y no le gusta sentir el aliento de los defensas en el cogote ni las piernas de los defensas calentando sus tobillos. Sin embargo, es obvio que tiene un talento especial para el desmarque. Sabe colocarse en medio de los centrales; o entre central y lateral, y arranca los desmarques buen perfilado. Los goles ante Athletic y Sevilla son un buen ejemplo. Otra forma de vivir la posición de nueve que, de momento, ha funcionado. Raphinha, además, no sólo sabe desmarcarse. Se desmarca mucho. Tiene una tremenda capacidad para repetir esfuerzos y eso le convierte en una pesadilla para las defensas.

4. Efectividad. El gol es, seguramente, el talento más difícil del fútbol. Flick sabía que Raphinha, que había hecho 34 en la temporada 2024-25, lo tenía; y que acercarle al área podía ser un buen plan. Lo que no podía sospechar es que fuera capaz de marcar 14 goles en Liga en 18 disparos a puerta (77% de efectividad). Demuestra un nivel de clarividencia supremo que se ejemplifica en el 1-3 contra el Sevilla, la tremenda seguridad y suficiencia con la que pica la pelota sobre Vlachodimos.

5. Historia. El espectacular inicio de temporada de Raphinha le hace un sitio en el top-3 de la historia de la Liga, por encima incluso de leyendas como Leo Messi. Sólo Echevarría (Oviedo) en la temporada 1943-44 y Cristiano Ronaldo en el curso 2014-15, con 14 y 13 goles respectivamente, superan los números del brasileño, que en el Barça sí se ha sido capaz de igualar la cifra de Mariano Martín, que también en la temporada 1943-44 hizo doce goles.

6. El hat-trick perfecto. Once años habían pasado desde que Luis Suárez había conseguido el último hat-trick perfecto del Barça (goles con la izquierda, la derecha y la cabeza). Suárez lo hizo en Córdoba (0-8) un 2 de mayo de 2015. Anteriormente, Kluivert había firmado dos hat-trick perfectos. También Bakero (4-1 al Oviedo en 1995) y Julio Salinas. Como curiosidad, Messi marcó 36 hat-tricks con el Barça y ninguno fue perfecto...

7. Lamine y Pedri. Dos figuras fundamentales para entender los números que ha alcanzado Raphinha. El canario, que el año pasado ya ensayó esa conexión en aquel gol en Liga ante el Atlético de Madrid en el que el brasileño, de manera improvisada, se desmarcó desde la posición de nueve, lo encuentra con mucha facilidad con pases verticales desde la zona de creación. Con Lamine, la relación es especial. Hermanados por ese gesto cada vez que consiguen un gol y que se ha convertido en marca de la casa, nadie como el 10 ve sus desmarques al espacio. Como muestra, el 1-3 contra el Sevilla. La mejor sociedad de Europa.

8. Capitanía. El plus que necesitaba para creerse el líder del vestuario y alguien imprescindible en el Barça que ha construido Flick. “Raphinha capitán”, grita el Camp Nou, identificado con quien defiende la camiseta hasta la última gota de sudor. Siempre se ha sentido una especial pasión por el brazalete. De hecho, llegó a preparar unas octavillas para que sus compañeros le votasen la primera vez que se presentó en el curso 2024-25. Le hacía especial ilusión.

9. El futuro. Transformarse en nueve también ha despejado las dudas de Raphinha, de quien en verano se especuló con una posible venta a Arabia Saudí. Impulsado por el inicio de temporada (“he comprobado que puedo seguir más tiempo en la élite”), Deco anunció en la Asamblea de compromisarios que su firma hasta el año 2030 está lista.

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