Pubill o el arte de asistir sin tocar el balón
El jugador español se gana un sitio en la Selección con su inteligencia, personalidad y una jugada clave ante Croacia que dejó el gol de Lamine en bandeja.
Ante la Selección de Modric vio puerta y además de una manera oportuna tras el empate croata, pero lo más importante, al margen de defender que es su oficio, fue la demostración que hizo a todo el mundo de que no es necesario tocar el balón para dar una asistencia. La inteligencia futbolística la demostró en el segundo gol de Lamine, el tercero de España. Tuvo tiempo y fútbol como para dejar pasar un balón dentro del área, que bien podría haber hecho suyo, pero en una demostración más de que ahí hay futbolista de los buenos, dejó pasar la pelota para que el azulgrana hiciera el resto y sorprendiera a Livakovic por el palo del portero.
Pubill representa al jugador tipo de esos que tanto gustan ahora. Potente, profundo, valiente y, además, sabe manejar la pelota con criterio e incluso no tocarla en el momento oportuno para asistir a un compañero, tal y como comprobó Lamine. Wembley no le impresionó y menos aún lo estrenar la segunda estrella en casa y con una Sevilla volcada con la Selección.
Lo fácil es pensar que la afición ahora está volcada con España por el éxito logrado en tierras norteamericanas, pero la sensación es que va mucho más allá. Hay comunión total y absoluta. Cierto es que durante todo el día en la ciudad andaluza fueron los croatas los que pusieron el color y los cánticos, pero las camisetas de la Selección también inundaron Sevilla desde primera hora del día.
El equipo cae bien, no hay situaciones raras y eso se termina transformando en una identidad que cala entre los seguidores. Por primera vez en mucho tiempo no se comenta si este jugador es de este o aquel equipo, solo se habla y se disfruta con España, la que ha logrado unir un señor que se llama Luis y se apellida De la Fuente.


