Problema inesperado para la CIA: los jóvenes espías ya no quieren sacrificar su vida por el trabajo
Alertan de un choque cultural con la generación Z, más partidaria de proteger su tiempo libre, su bienestar mental y el equilibrio entre vida personal y profesional.
La CIA está descubriendo que uno de sus mayores desafíos no está en China, Rusia o el ciberespacio, sino en las expectativas laborales de las nuevas generaciones. Varios exresponsables de la agencia han alertado de que los jóvenes reclutas muestran una visión del trabajo muy diferente a la de los veteranos que protagonizaron la Guerra Fría o la lucha global contra el terrorismo.
Uno de los que ha alzado la voz es Marc Polymeropoulos, exmiembro del Servicio Superior de Inteligencia de la CIA durante 26 años. En un artículo publicado por The Cipher Brief, asegura que algunos mandos perciben que los nuevos agentes son menos propensos a aceptar los sacrificios que tradicionalmente exigía la profesión. “Mis colegas se quejan de que la generación Z exige saber por qué se toman las decisiones y, en ocasiones, no está dispuesta a dedicar las horas de sacrificio necesarias para derrotar a nuestros adversarios”, escribió
La polémica aumentó después de que Polymeropoulos relatara el caso de un jefe de estación que tenía dificultades para convencer a oficiales jóvenes de trabajar por la noche, una parte habitual de muchas operaciones de inteligencia. “Para mí, eso es asombroso”, afirmó.
El caso de un jefe de estación que tenía dificultades para convencer a oficiales jóvenes de trabajar por la noche, una parte habitual de muchas operaciones de inteligencia.
Marc Polymeropoulos, exmiembro del Servicio Superior de Inteligencia de la CIA
Sin embargo, la propia CIA rechaza la idea de una crisis de reclutamiento. El director adjunto de la agencia, Michael Ellis, aseguró recientemente que la organización cumplirá sus objetivos de contratación para 2026 y destacó que está incorporando una de las mayores promociones de oficiales operativos de los últimos veinte años. Más preparados, pero más exigentes, en todo. Por lo que en lugar de una falta de candidatos, lo que hay es una nueva generación de espías que sigue queriendo servir a su país, pero no a costa de renunciar por completo a su vida personal.


