Olise es un escándalo

Ocho goles en siete partidos: el crack francés ha arrancado el curso lanzado y lleva al Bayern a otra velocidad. El Madrid no se olvida de él.

José Carlos Menzel
As
Michael Olise ha comenzado la temporada dispuesto a elevar todavía más el listón. El francés, convertido ya en una de las grandes referencias ofensivas del Bayern, atraviesa un momento extraordinario: suma ocho goles y cuatro asistencias en apenas siete partidos oficiales. Su última exhibición llegó este pasado viernes ante el Union Berlin. En el 7-0 del conjunto muniqués, el extremo firmó un hat-trick, dio una asistencia y provocó además un penalti. Una actuación que confirmó que, ahora mismo, prácticamente todo lo que toca Olise cerca del área acaba convirtiéndose en gol.

Y no son solo los números. El futbolista de 24 años está dejando goles de enorme calidad. Contra el Union abrió su cuenta con un disparo desde la frontal directo a la escuadra. Después controló con enorme sutileza un envío de unos 40 metros de Tom Bischof, sorteó al portero Frederik Rönnow y definió con la derecha, su pierna menos hábil. El 7-0 definitivo fue otra demostración de precisión: pared con Bischof y remate desde unos 20 metros pegado al palo. Incluso Tom Rothe, que lo sufrió en defensa, reconoció después en Sky lo difícil que resulta frenar al francés constantemente en el uno contra uno.

Junto con Harry Kane, Olise se ha convertido en uno de los principales argumentos de un Bayern que ha arrancado el curso con enorme pegada. Velocidad, técnica, último pase y, cada vez más, una extraordinaria facilidad para definir convierten al internacional galo en una amenaza difícil de controlar. “Para mí, Michael Olise también es uno de los candidatos al Balón de Oro. Es uno de los mejores jugadores del mundo”, dijo Max Eberl, director deportivo del hexacampeón de Europa.

Vincent Kompany, sin embargo, rechaza la idea de que semejante rendimiento sea únicamente fruto de unas condiciones privilegiadas. El técnico del Bayern desveló después de la goleada ante el cuaro berlinés que detrás de los espectaculares remates de Olise hay muchas horas de trabajo. “Michael marcó esos goles, pero ha trabajado mucho esos disparos en los entrenamientos”, explicó. “Los grandes jugadores necesitan algo más que talento. Hay mucho trabajo duro detrás”. Una frase que ayuda a entender la evolución de un atacante que parece estar ampliando constantemente su repertorio.

Eso sí: fuera del césped, Olise genera una imagen muy diferente y su comportamiento se ha convertido en objeto de debate. Habla poco ante las cámaras, ha protagonizado entrevistas extremadamente breves y algunas de sus apariciones en actos oficiales del Bayern han llamado la atención. Tras el 7-0 volvió a evitar los micrófonos, salvo unas palabras a una periodista brasileña que le hizo llegar una camiseta firmada por Neymar. Mientras algunos aficionados consideran su actitud poco profesional o distante, otros defienden que un futbolista no tiene por qué ejercer de animador fuera del campo y valoran precisamente su carácter reservado. El Bayern, por su parte, ha respaldado hasta ahora al jugador.

Sobre el terreno de juego, en cambio, apenas existe debate. Olise responde con goles, asistencias y acciones que están marcando el inicio de temporada del campeón alemán. Cada nueva exhibición refuerza su peso dentro del equipo y, al mismo tiempo, aumenta inevitablemente la atención internacional sobre él. Mientras el Bayern trabaja para asegurar a largo plazo su futuro (tiene contrato en vigor hasta 2029) ante el interés de clubes como el Madrid, el francés continúa haciendo aquello con lo que parece sentirse más cómodo: dejar que sea el balón el que hable por él.

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