La vida sin uruguayos
Como el propio Atlético. Una simbiosis con Uruguay que va más allá del fútbol. Un estilo de vida, una forma de ser. Que ha ido de la mano durante el siglo XXI. Con Diego Alonso como Pichichi del ascenso, compañero y mentor de Torres. Llegarían Olivera, De los Santos, Richard Núñez y el Pato Sosa antes de que en 2007 la historia colchonera cambiase por completo. Diego Forlán se enfundaba la camiseta del Atlético. Para ganar la última Bota de Oro del club. Y conseguir los dos goles de la final de la Europa League que acababa con tantos años de sinsabores. Diecinueve años han pasado desde aquel fichaje. Y tres figuras troncales han teñido de celeste la sangre rojiblanca. Porque en 2010 se sumó Godín. Héroe, mito. Capitán y líder. Una figura en el Olimpo de la era Simeone.
Un Cholo que siempre había tenido a un uruguayo en sus filas. Al faraón se sumó el Cebolla Rodríguez. Y en 2013 un imberbe Giménez. Firmado desde Danubio, impetuoso, entregado. Pasional hasta la médula. Godín y Giménez, dos centrales de pura raza. Con las lesiones como lastre del pela. Resiliencia tatuado en su cuello. Casi 10.000 kilómetros separan Toledo, Uruguay, y el Metropolitano. Pero es como si hubiese nacido en el Manzanares. No a Real Madrid, Chelsea o Manchester United. No, no y no. El Atlético era su casa, su vida. En su primer año, la Liga 2013-14. El único presente junto a Koke.
Levantaría también la 20-21 con Luis Suárez como punta de lanza. Y Torreira en el medio. Desde la salida de Lucho en 2022 solo quedaba él. Siempre Giménez. Entregado a poner la pierna, el pecho y la cabeza por el equipo. Una voz autorizada. Los problemas físicos le impidieron superar a Godín (384 por 389 partidos). Quién sabe si tendrá la oportunidad de hacerlo en una nueva etapa. Tras jugar en Sevilla, por primera vez Simeone no cuenta con un uruguayo en sus filas. Visita San Mamés sin una parte de escudo, sin celeste en sus venas. El tercer país extranjero más representado en la historia del club (25), solo por detrás de Argentina (63) y Brasil (32). Un alivio para San Mamés, que sufrió a Forlán, Godín, Giménez, Suárez y sobre todo a ese adoptado llamado Griezmann. Si el Athletic es identidad, Simeone debe reponerse a la baja de uno de los nuestros. Dos equipos que hace una semana encontraron su camino. Un duelo diferente. Porque la vida sin uruguayos es una vida peor.
Siete campeones del Mundial en los onces
El partido en San Mamés tiene sabor mundialista. El Atlético fue el segundo equipo con más presencia en la Selección y el Athletic el tercero, empatado con el Arsenal. Unai Simón, Laporte y Nico Williams reciben a Llorente, Pubill, Grimaldo y Baena. Todos ellos apuntan al once, siete jugadores con estrella sobre el césped de La Catedral. Un Llorente que ha confirmado que se retira de la Selección por decisión propia. El Athletic, plagado de canteranos, recibe a un Atlético con ocho en la lista.


