La ayuda humanitaria avanza con dificultades en las zonas devastadas de Nepal y China
A una semana del alud en la cuenca alta del río Bhote Koshi, los equipos de socorro siguen buscando sobrevivientes y cuerpos mientras los suministros llegan con obstáculos a distritos próximos a la frontera
InfobaeLa ayuda humanitaria empezó a entrar con dificultades en las zonas devastadas por el deslave que arrasó áreas de Nepal y China, dejó hasta el momento más de 1.280 muertos y 5.624 desaparecidos, y mantiene abiertas las tareas de búsqueda y rescate a una semana de la catástrofe.
Las autoridades nepalíes revisaron al alza la cifra de desaparecidos hasta 5.083, mientras que la prensa estatal china la situó en 541 en el Tíbet. En conjunto, sumaron 5.624 personas desaparecidas, entre ellas al menos 600 ciudadanos extranjeros de más de 30 países.
En Nepal, las agencias de ayuda evaluaron incluso desplegar porteadores para trasladar suministros a comunidades aisladas, ante la destrucción de caminos y las dificultades para mover carga en zonas de montaña cubiertas por lodo y escombros.
El régimen chino añadió que organizaciones como la Cruz Roja de China y la Fundación China para el Desarrollo Rural, junto con asociaciones de ciudadanos chinos y empresas instaladas en Nepal, aportaron materiales de rescate y apoyo a las autoridades locales. También continuó la cooperación técnica entre ambos países para compartir datos meteorológicos e hidrológicos, con alertas tempranas y previsiones ante posibles nuevos riesgos.
Mientras la ayuda intenta abrirse paso, la incertidumbre domina a miles de familias. En Katmandú, Sanjeev Rai, un estadounidense de 53 años, viajó al país después de saber que su esposa, Jiwan Jyoti, desapareció cuando regresaba de una peregrinación al monte Kailash. Su caso se suma al de cientos de extranjeros incluidos en las listas de no localizados.
En el lado chino, familiares de desaparecidos difundieron fotos en redes sociales para intentar encontrarlos. Ese movimiento convivió con un fuerte control oficial de la información en el Tíbet, donde el régimen chino restringió la cobertura e impidió el trabajo de periodistas extranjeros en la zona.
La magnitud de la catástrofe alteró también los rituales de despedida. En los ghats de Pashupatinath, a orillas del río Bagmati en Katmandú, algunas familias empezaron a celebrar funerales sin haber recuperado los cuerpos de sus parientes. En su lugar utilizaron representaciones rituales hechas con hierba kusha, una práctica admitida en ciertas tradiciones hindúes cuando el cadáver no puede ser hallado.
Uno de esos homenajes correspondió a Shyam Bahadur Pun y Chausara Pun, una pareja desaparecida durante las riadas. Sus hijos, otros familiares, vecinos, antiguos compañeros y miembros de una asociación de policías retirados participaron en la ceremonia, aunque la búsqueda no quedó cerrada.
Según la Policía de Nepal, se recuperaron 1.127 cadáveres o restos humanos hasta este jueves. De ese total, 427 correspondieron a partes de cuerpos, 911 seguían sin identificar y apenas 95 víctimas pudieron ser entregadas a sus familiares. Durante los últimos días, los parientes recorrieron hospitales, morgues, centros forenses y localidades destruidas para revisar fotografías, prendas, marcas corporales y muestras de ADN.
Las tareas de rescate continúan en varios puntos, incluidas zonas donde podría haber personas atrapadas en túneles hidroeléctricos. Los equipos trabajan entre derrumbes, barro acumulado e inestabilidad del terreno, factores que demoran tanto la localización de sobrevivientes como la recuperación de cuerpos.


