Identificaron la proteína que bloquea los vasos sanguíneos tras un ACV: por qué el hallazgo podría mejorar las intervenciones

Un estudio determinó el mecanismo molecular que impide el restablecimiento del flujo cerebral en casi la mitad de las personas sometidas a la extracción de un coágulo. Los detalles

Infobae

Cuando una arteria del cerebro se tapa por un coágulo, el tejido cerebral deja de recibir oxígeno y las neuronas comienzan a morir en minutos. Ese evento, llamado accidente cerebrovascular isquémico, es el tipo más frecuente de ACV y afecta a unas 21.000 personas por día en todo el mundo, según datos de la Universidad de Colorado en Boulder.


La medicina desarrolló herramientas eficaces para extraer el coágulo y devolver la circulación al cerebro, pero ese procedimiento resuelve solo una parte del problema: hasta la mitad de los pacientes tratados con éxito no recupera sus funciones neurológicas. Algo sigue dañando el cerebro incluso después de que el obstáculo desaparece.

Un estudio publicado en la revista científica PNAS apunta a una explicación. El trabajo involucró a equipos de la Universidad de Colorado en Boulder, la Universidad de Washington, la Universidad Laval, la Universidad de Yale y la Universidad de Amberes.

La proteína que detiene hemorragias puede obstruir vasos sanguíneos tras un ACV

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El accidente cerebrovascular isquémico ocurre cuando un coágulo tapa una arteria del cerebro y corta el aporte de oxígeno al tejido cerebral (Imagen Ilustrativa Infobae)

El procedimiento estándar para tratar un accidente cerebrovascular isquémico es la trombectomía endovascular: una técnica en la que se introduce una herramienta a través de un vaso sanguíneo para extraer el coágulo obstructivo. Este procedimiento logra una restauración del flujo de sangre sustancial en el 90% de los pacientes. Sin embargo, casi la mitad de esos pacientes continúa con complicaciones neurológicas significativas incluso tras la extracción exitosa del coágulo.

El fenómeno detrás de este fracaso parcial se denomina “no reflow” y refiere a la incapacidad del cerebro de restablecer la circulación normal en los vasos pequeños después de que el coágulo principal desaparece. Aunque los médicos conocen este fenómeno desde hace tiempo, sus causas moleculares y relacionadas con la dinámica del flujo sanguíneo permanecían sin una explicación clara.

El hallazgo central del trabajo apunta a una proteína llamada factor de von Willebrand (FvW): una molécula presente en los vasos sanguíneos cuya función habitual es detener hemorragias cuando el cuerpo sufre una lesión. En condiciones normales, permanece enrollado como un ovillo dentro de los vasos, a la espera de señales de alarma del organismo que lo activen.

Ilustración 3D de un cuerpo humano translúcido de perfil sosteniendo su cabeza, con el cerebro visible y un punto rojo brillante indicando dolor.
El fenómeno de no reflow impide que la circulación se recupere en los vasos pequeños del cerebro después de extraer el coágulo principal (Imagen Ilustrativa Infobae)

Además, el estudio identificó que el cerebro bajo estrés libera una sustancia inflamatoria llamada interleucina-6 (IL-6). Esta molécula interfiere con la acción de la ADAMTS13, una enzima que normalmente regula y limita la actividad del FvW al cortarlo. Cuando la IL-6 afecta a la ADAMTS13, se genera lo que los propios autores describen como “una tormenta perfecta” de daño colateral: el FvW queda sin control y promueve la formación de microcoágulos en el tejido cerebral ya comprometido.

Para llegar a estas conclusiones, el equipo combinó tres aproximaciones distintas. La primera fue un modelo en ratones de ACV isquémico transitorio. Con una técnica llamada microscopía intravital, que permite ver en tiempo real lo que ocurre dentro de los vasos sanguíneos, los investigadores observaron el comportamiento del flujo cerebral durante la hora posterior a que los ratones fueron sometidos a una trombectomía endovascular.

Lo que vieron resultó inesperado. Frederik Denorme, profesor asistente de biología de la Universidad de Amberes y autor principal del estudio, describió que el flujo sanguíneo reiniciado tras la extracción era caótico: irregular, con pausas y reinicios, e incluso con cambios de dirección.

Ilustración en corte transversal de una arteria con glóbulos rojos, plaquetas y filamentos entrelazados que obstruyen el canal interno.
Después de un accidente cerebrovascular, el flujo sanguíneo alterado puede estirar el factor de von Willebrand, atraer plaquetas y bloquear vasos cerebrales pequeños (Imagen Ilustrativa Infobae)

La segunda aproximación fue el modelado computacional. El laboratorio FLOWLab, dirigido por Debanjan Mukherjee, profesor asistente de ingeniería mecánica de la Universidad de Colorado en Boulder, recreó mediante simulaciones informáticas los escenarios observados en los ratones. Esos modelos mostraron que el flujo convergente en los vasos alterados genera una forma específica de movimiento del líquido que favorece que FvW se despliegue.

Por qué este hallazgo podría cambiar el tratamiento del ACV

Los autores del estudio señalan que el FvW representa un blanco terapéutico prometedor para el desarrollo de tratamientos complementarios en pacientes con ACV que ya reciben terapia de reperfusión. Denorme lo planteó de la siguiente manera: “Ahora que tenemos una pista sobre qué impulsa estos microcoágulos, tenemos una nueva vía prometedora para mejorar la recuperación”.

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Los investigadores señalaron que los fármacos contra el factor de von Willebrand podrían abrir una nueva vía de tratamiento complementario para el ACV (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un dato relevante es que varios medicamentos dirigidos contra el FvW ya existen y cuentan con aprobación regulatoria para el tratamiento de otras enfermedades. Esto podría acelerar eventuales estudios clínicos orientados a su uso en el contexto del ACV, aunque los investigadores advierten que aún es una etapa temprana de la investigación.

Denorme resumió el alcance de este trabajo con precisión: “Somos los primeros en mostrar realmente, en esta fase hiperaguda del stroke, qué ocurre con estas células dentro de los vasos sanguíneos”. Los investigadores reconocen que aún se necesitan más estudios para determinar por qué el fenómeno de no reflow afecta a algunos pacientes y no a otros.

Sin embargo, identificar la interacción entre el FvW, la IL-6 y la ADAMTS13 como el mecanismo central del daño en los vasos pequeños después de restaurar el flujo abre una línea concreta de investigación para una de las complicaciones más frecuentes y menos resueltas del tratamiento.

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