Gigante Boca

Enorme remontada en Rosario ante un pequeño Racing que se asustó, se metió atrás y no lo pudo aguantar. Valencia, el héroe impensado con un hat-trick inolvidable.

Antonio Serpa
TyC
Hay pocas cosas más hermosas y extraordinarias que ganar un partido así: en los segundos finales, después de haber levantado una diferencia de dos goles. Mucho más si se trata de un clásico contra un rival que en los últimos tiempos había osado sacar algo de chapa ganándonos trofeos que les habían confeccionado a pedido como las copas Víctor White. Y hay una frutilla del postre, y es que los goles, los tres goles, los hiciera un jugador que hasta el momento era un meme, un refuerzo denostado, repudiado, cavanizado.

Racing ya había empezado a pensar en los penales -para eso Vojvoda mandó a la cancha a Miljevic-, asustado, desbordado, pequeño ante el monstruo incontrolable que iba por todo. Boca no se guardó esa última pelota, no la hizo circular hacia los costados o hacia atrás en una tenencia defensiva. Nada de eso. Olió la sangre y el miedo de Racing y le fue a la yugular. A matar el partido ahí mismo. ¿Cuántas chances hay de que eso ocurra cuando faltan segundos para que se consuma el descuento? Poquísimas. Un tiro. Solo uno. Una cabeza. La de Valencia, el villano que ya se había convertido en héroe al levantar los dos goles de diferencia. Las imágenes del final muestran el desborde de los hinchas que se metieron a la cancha a sacarse selfies con él, a besarle la cabeza mágica, a agradecerle esta alegría inmensa.

Un ataque de honestidad brutal: esta es la transcripción de algunos de los apuntes tomados durante el partido para volcar luego en esta columna.

  • Dos tipos encima de Paredes.
  • 18' Gol de Racing, Lodico. Olímpico. Otra vez a Brey. Mismo arco. El hincha le pedía que lo tirara así, cerrado. Era la primera llegada de Racing. Viento a favor: ¿influyó? Este pibe no puede atajar más en Boca.
  • Boca protagonista pero Racing presiona, roba y sale de contra. Es un peligro, queda mano a mano. Baja influencia de Paredes.
  • Racing ni siquiera necesitó una situaciòn de gol para meter el 1-0.
  • 37' Gran zurdazo de Flores, Cambeses al córner.
  • ST: "Movete Xeneize movete antes de arrancar".
  • 1' Buena tapada de Brey a Conechny.
  • 2' Gol de Racing. Paga Paredes, que habilita y pierde con Maravilla.
  • Es la derrota más dura desde que está el Vasco. La clave: efectividad de Racing, errores de Boca, bien tomado Paredes.
  • 8' Blanco no se da cuenta lo del viento a favor, pelotazos largos a la mierda.
  • 10' Villa y ¡Valenciaaaaa! x Ascacíbar y Velasco. Estamos listos.
  • Velasco nunca da la talla en un partido importante. Al Ruso se le cortó la racha en el área.
  • 15' Se lo pierde Maravilla, cagada de Paredes, robo en el medio.
  • 22' Córner con viento a favor, lo patea Blanco x atrás del arco. Diooooooos.

Volvamos al análisis. Cinco minutos después de esto llegó el descuento de Valencia tras un centro esta vez bien tirado por Blanco. Boca se metía en partido y a Racing se le llenaba el culo de preguntas. A los 35 llegó el segundo del ecuatoriano, esta vez asistido por Villa. Y ya en ese momento se sabía que lo ganábamos. Hubo que esperar hasta los 50, pero llegó. ¿Por qué llegó? Porque Boca es Boca y, fundamentalmente, por una racingueada de novela. O porque Racing es Racing. Se dio cuenta de que era Racing. Boca lo pasó por arriba psicológicamente con el envión, lo arrolló, lo destruyó, lo dejó sin nada.

Y el reconocimiento: toda del Vasco. ¿Cuántos imaginaban este final cuando vieron saltar a la cancha al flojísimo Valencia que ni siquiera había estado en la convocatoria anterior? Solo un termo. Nadie más. Después llegarían las explicaciones: "El Profe me dijo que me quedara al lado de Miguel (Merentiel) en el área, que íbamos a tirar muchos centros", confesó Valencia tras el partido. ¿Cómo lo ganó Boca? A falta de fútbol atildado, con centros desde los dos lados. Con el buen ingreso de Palacios (tiró el tercer centro letal). La diferencia entre un técnico en serio y los que jugamos a serlo es esta. Unos ganan partidos, los otros escribimos.

Boca metió un triunfo gigante. Suma aura. Es ahora. El equipo está en dos semifinales y pelea en las dos tablas del torneo local. Es el mejor momento del año, con una racha invicta que se extiende a 15 partidos y que cada vez se justifica más. Se vienen más finales en una seguidilla infernal. Boca crece como equipo: puede hasta ganar sin una gran noche de su gran estrella y capitán. ¿Si este Racing es medida? Bueno, era un Racing al que además le dimos dos goles de ventaja. Una victoria llama a otra victoria. Pero el Vasco no se la cree y exige. Exige títulos, éxitos totales, no parciales. El DT solo pierde el control cuando grita los goles como un poseído. El resto del tiempo mantiene la calma. Eso, en esta tempestad constante que es el Mundo Boca, vale oro. Como este triunfo enorme que nos pone a todos de la cabeza. De la cabeza de Enner Valencia, que nos cerró la boca y nos abrió la ilusión. 

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