El Dortmund de las dos caras

José Carlos Menzel

As
La sufrida victoria ante el Villarreal fue un espejo de lo que es el Dortmund en Champions. Y los de negriamarillo son conscientes de que hay que cambiar el chip. En el oeste de Alemania asumen y deben asumir que no pueden seguir siendo una caja de sorpresas en la máxima competición del continente que es capaz tanto de plantarse en la mismísima final de la competición como caer eliminado en el play-off. De ahí que a los mandamases del cuadro borusser no les haya temblado el pulso a la hora de llevar a cabo una revolución en toda la parcela deportiva cuyos primeros frutos ya están viéndose poco a poco. Además de entregar las llaves de la dirección deportiva a Book, gran artífice del ascenso del modestísimo Elversberg, en el seno del BVB coincidieron en que había que deshacerse de lastres (millonarios) del pasado y volver a apostar por esas jóvenes promesas en las que siempre se basó su filosofía. 


Se largó a futbolistas asentados como Süle, Brandt o Adeyemi para ponerse en manos de talentos como Gadou, Karetsas o Konstantelias, este último desafortunadamente lesionado de larga duración y con Nwaneri cedido sobre la bocina como sustituto a corto plazo. Son las bases de un proyecto que, liderado sobre el terreno de juego por el siempre decisivo Guirassy y en el banquillo por el contrastado Kovac, persigue el claro objetivo de construir un Borussia que, además de volver a ser un rival digno del Bayern a nival nacional, regrese a ser un equipo fiable en Europa y represente de forma más digna a una Bundesliga cada vez más devaluada por la falta de nivel competitivo más allá del equipo de siempre.

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