De los errores condenatorios a los centros estériles: las claves de la derrota de Platense en el Maracaná contra Fluminense
El Calamar pagó caro fallos defensivos y no pudo obrar otra gesta en suelo brasileño. La vuelta en Vicente López deberá ser perfecta para soñar con las semifinales.
Un inicio competitivo. Un error en ofensiva condenatorio en defensiva. A partir de allí, todo cuesta arriba. Escenario pesado, rival con sus filas repletas de una jerarquía que lo hizo semifinalista del primer Mundial de Clubes de la FIFA. Y una reacción incompleta para volver con vida -golpeado, pero vivo al fin- a casa. A continuación, las claves de una derrota con sinsabores de Gloria Eterna.
Presión intermedia: primer pase liberado, segundo tapado
Como podía preveerse en la previa, Platense presentó un plan reactivo: 4-4-2, bloque retrasado desde el semicírculo hacia atrás y el "efecto ballesta" para salir al espacio. "Encontremos a Nico con precisión", ordenó Martín Palermo en la primera pausa de rehidratación. Nico es Retamar. Segunda punta de un Bruno Sepúlveda que llegó desde Banfield, se puso la camiseta y salió a jugar pero, sobre todo, a presionar.
El diagrama dio sus frutos hasta que Fluminense, con Martinelli abriéndose ligeramente a la izquierda para salir del tráfico calamar y tener superioridad numérica en la primera línea, comenzó a encontrar pases interiores. El uno contra uno de Yeferson Soteldo contra Agustín Lagos fue el preludio del sufrimiento por izquierda. Justo el sector en el que Gastón Togni, titular pero no muy descollante desde su llegada, perdió la pelota en el 20' con el fondo expuesto. Cesión de Soteldo, apoyo y descarga rápidas de Hulk y corrida imparable de Nonato. Poco que hacer para Juan Pablo Cozzani en el mano a mano.
La banda izquierda, un agujero incontenible
El primer aviso lo dio Hulk. Una diagonal entre un lateral y un central, ese "espacio indefendible" del que habla Pep Guardiola, fue desactivada por una salida de Cozzani en los primeros minutos. Serna, fluctuante entre la raya derecha y el centro, generaba complicaciones cuando se juntaba con Paulo Henrique Ganso. La misma sociedad que iba a amargar más corazones calamares.
Tomás Silva -perfiles pobres, mirada puesta en la pelota- tiene problemas para defender su espalda. Obviedad para propios pero, también, para ajenos. A su lado, un Víctor Cuesta que alguna vez fue jugador de la Selección Argentina y defendía con tal bravura. Hoy, con 37 años, la historia de su biología es otra; su tendencia agresiva para salir a anticipar, no. Es así como, con concesiones de Togni y Martín Barrios para permitir que Ganso reciba y juegue, un salto a destiempo de Cuesta y un mal perfilamiento de Silva, Hulk también quedó mano a mano. Como Nonato -y como lo señala la calidad en estas instancias-, no perdonó.
El gol de Hulk para el 2-0 de Fluminense analizado
Arremetidas con coraje pero sin mucho fútbol
Un 0-1 no hubiera sido un mal resultado. Dos goles de desventaja obligaban a un redoble de esfuerzos para llegar con esperanzas a Vicente López. Con vergüenza deportiva, Platense adelantó líneas y fue al frente. Pero como también se avisó antes de que la pelota ruede, ejercer el protagonismo no es lo que mejor hace este Marrón. Fluminense, que ya había hecho su trabajo, retrocedió y lo aprovechó. Nombres como Luciano Acosta, Jefferson Savarino o Germán Cano colaboraron en un segundo tiempo de dosificación con y sin pelota.
Sin punch por las bandas, Palermo dio ingreso a Bautista Merlini y a Juan Gauto por los cuestionados Togni y Guido Mainero. Sepúlveda, voluntarioso pero falto de ritmo y de precisión hasta que lo reemplazó Augusto Lotti, no pudo hacer olvidar a Luciano Giménez. Franco Zapiola tuvo apenas once insuficientes minutos para intentar revertir su flojo presente por un Retamar solicitado pero poco encontrado. "Terminemos las jugadas", reclamó Palermo en el segundo parate. Siete remates en el complemento, ninguno al arco: mala noche para fallar.
La chance de Platense ante Fluminense
"Estamos vivos", coinciden los hinchas en las tribunas y en las redes. Uno de tantos lugares comunes del fútbol les da la derecha: el 2-0 es el resultado más peligroso de todos. Habrá que demostrarlo el próximo martes en Vicente López. Con los fieles de siempre, testigos de las mejores y peores noches de su club desde la Primera B Metro a la Copa Libertadores. Ahora querrán vivir otra gesta más.


