Boca nunca se desesperó: lo ganó jugando al fútbol

No se nubló en la desventaja y, salvo excepciones, no tiró pelotazos en el apuro. Racing regaló el partido.

Hernán Feler
TyC
Boca ganó justamente y no mereció sufrir hasta el final. Tuvo un momento Racing, de 15 a 20 minutos, dentro de los 90. Y nada más. Pero después, fue un equipo que se tiró para atrás. Racing no jugó a nada y regaló el partido. Los cambios del técnico fueron todos malos: entró un jugador que parece un exjugador como Kranevitter en vez de un pibe como Tello de 18 o 20 años, que corre y juega bien. No queda claro por qué no jugó.

Pero al margen de las cuestiones de Racing, lo que se vio de Boca es que, con el deseo de empatarlo primero y de ganarlo después, nunca tiró pelotazos. Hubo un momento en el que Blanco tiró dos centros, cualquier cosa, en el que Paredes se acordó de la mamá, de la tía, de la abuelita... Hubo un pelotazo de Velasco, también, en diagonal, que la tiró a cualquier parte.

Dejando de lado esto, Boca jugó todo el tiempo moviendo la pelota, todo el partido hizo circular la pelota sin caer en la tentación. Un equipo desesperado por empatar o por ganar, tira pelotazos y hace cualquier cosa. Boca hizo otra cosa. Boca jugó al fútbol.

Y algo que vale la pena destacar, porque se habló mucho en la previa: el arbitraje de Gariano fue extraordinario. Nada que decir. Dirigió muy bien, sin polémicas.

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