Atlético 4 - Osasuna 0 / Un paseo y al derbi

Enorme Atlético ante un Osasuna en el que Aitor fue el mejor a pesar de la goleada. Estreno en el once de Jonathan David con gol al que se sumaron los de Kang-in, Le Normand y Baena. Polémica en torno a un gol anulado a Arguibide que pudo ser el 1-1.

Patricia Cazón
As
Hogar dulce hogar, que pareció gritar el Atleti desde la primera pelota. En el Metropolitano de vuelta tras la gira de cuatro partidos fuera. Para un miércoles de fútbol en la semana que termina con derbi ante el Madrid, también en la hierba rojiblanca. Osasuna fue su sparring.

Simeone insiste, y no le falta razón, que el equipo se está construyendo. Pero sobre qué cimientos. De edificio capaz de tocar el cielo. Cuatro cambios hacía con respecto a Anoeta por eso de los dos partidos en cinco días. Asiento para Giuliano, Hancko, Pubill y Hjulmand y once para Le Normand, Koke, Cardoso y su único 9 sano, Jonathan David, en su primera titularidad. Comenzó llevándose los ojos en cada carrera y enseguida arrancó los aplausos. Parece tener un catálogo infinito de recursos. Desmarques, descargas, físico y lo más importante. Goles.

Ramis había anunciado cambios que fue revolución. Ocho en total, portero incluido. Un Aitor sin un minuto desde el 12 de mayo, ojo. Solo Arguibide, Rockson y Raúl García repetían en ese Osasuna que salió con ambición de plantarle cara al Atleti y a los malos resultados en este inicio de Liga. Se equivocó de día. Y eso que Ramis lo intentó levantó un muro de hombres dividido en dos líneas, cinco atrás y cuatro justo por delante. No había llegado el reloj al minuto y Grimaldo ya estaba llamado a la puerta de Aitor tras ganar la línea de fondo. Su centro hacia atrás, sin embargo, no encontró rematador.

Con el muro ya traspasado, los rojiblancos revoloteaban en el área rojilla. Ahora le tocaría al portero. Porque si primero Lookman cabeceaba por encima del larguero un balón que le había puesto Kang-in, de inmediato Koke robaba para servir, con una pisadita deliciosa, un disparo del surcoreano que se topó con el guante de Aitor. En el área contraria Oblak ya había sacado el suyo para negarle el gol a Raúl García. Otro Raúl, Moro, le había dejado mano a mano tras un pase medido a la espalda de la defensa sin que Le Normand alcanzara a barrer. Se estiraba Osasuna, pero Simeone guardaba una varita bajo la manga del traje: Grimaldo. Además de cuchillo en la izquierda, aportaba juego en el medio, hiriendo a Osasuna cada vez que aparecía por dentro, tan indetectable como letal. La grada de pronto casi podía sentir que Filipe había vuelto solo que con el cabello corto y bigote. Cuando se juntó con los Johnnys, Cardoso y David, llegó el gol. Abracadabra.

El medio inició, el lateral puso el centro y el delantero el remate para que Aitor volviera a poner el guante con un paradón. Rechace. A la segunda, Jonathan David no perdonó. Es el 9 que necesitaba el Atleti (Dios te salve, Mateu): colocación, peligro y gol. Pisa el área con la vena del cuello ya hinchada: comienza la caza. Y eso que Osasuna cuatro minutos después celebraba un gol que duró apenas nada. El árbitro interpretó que, en el salto previo al remate cruzado de Arguibide, en un choquecito levísimo de cabezas, Torró le había hecho falta a Le Normand y no al revés. Osasuna protestó mucho, y con cierta razón, pero desde el VAR, mutis. Sigan. Y el Atleti siguió a lo suyo, rondando a Aitor con posesión, insistencia y la interminable brújula de Koke. La muralla de Ramis ya se horadado una vez. A Lookman le faltó medio dedo para embocar otro centro de gol de Kang-in para, antes del descanso, ensanchar el boquete y Aitor volvía a impedirlo con una doble parada: ante el surcoreano primero y, después, ante Jonathan David. La puerta de Oblak, mientras, la acorazaba un jefe: ese Cuti que la cierra recordando a Godín.

Si Osasuna regresó del reposo intentando dar un paso adelante, enseguida el Atleti lo zancadilleó: su puesta en escena seguía llena de verticalidad y muchos hombres arriba. Si Lookman parecía recordar cómo se desbordaba, Kang-in llevaba un tarro de purpurina partiendo desde la banda y rompiendo a Osasuna por dentro. El Atleti se estructura en torno a su zurda. Y, como Grizi, mezcla el frac con el mono de trabajo. El 2-0 lo inició él mismo cortando un pase de Bretones. Contra. La pelota que va de derecha a izquierda hasta el área donde Kang-in aparece de nuevo, ya solo con traje de gala. De Jonathan David recibió y, tras un control exquisito, con la diestra cruzó la pelota. 2-0.

Ramis trató de frenar la sangría con un triple cambio y hombres como Budimir o Barja a los que Simeone recibió con un ladrillazo. Empiezan a sobrarle de esa construcción que ya se levanta: Le Normand hacía el 3-0 con un tirazo a la media vuelta tras un córner. El balón se colaba por la escuadra opuesta de la portería de ese Aitor que, a pesar de los goles, seguía siendo el mejor rojillo. Del paseo, Simeone empezó a retirar hombres (Cuti, Jonathan David, Lookman), con la cabeza en la batalla del derbi, cuando Cardoso y Baena cerraron esta. El primero con una asistencia tras un primoroso control orientado de tacón que le ponía el lazo a su gran partidazo (qué gran futbolista éste, ojalá le dejen en paz las lesiones). El segundo, con una definición fantástica. Y que venga el Madrid. El Atleti le espera en la casa del 5-2 del año pasado.

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