Tenis | US Open / El Alcaraz de siempre

El español vence en tres sets al ruso Safiullin en un regreso con buenas sensaciones y se enfrentará el miércoles en la segunda ronda al portugués Faria.

Nacho Albarrán
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Como era lógico, había mucha expectación, entre aficionados y compañeros, por ver el primer partido individual de Carlos Alcaraz 139 días después del último, en el que se produjo aquella lesión en la muñeca derecha que le mandó al banquillo. Fue en Barcelona, el 14 de abril, contra el finlandés Otto Virtanen, que se ha hecho más famoso por las veces que se le menciona en relación con la desgracia del español que por su desempeño en el circuito. Este lunes, en la primera ronda del US Open, el vigente campeón, que podría ser el primero que repite título desde el Hall of Famer Roger Federer en 2008, demostró que no iba de farol cuando dijo que se vería al Carlitos de siempre, “manteniendo el mismo patrón de juego, la misma manera de golpear la bola”. Con algún pequeño altibajo, el pelo más largo y algo de barba, así fue, porque dominó a un rival, Roman Safiullin, que de entrada era peligroso: triple 6-4 en 2h21.

Mañana, Alcaraz, que tiene ahora un balance de 28 victorias y una sola derrota en los últimos cuatro Grand Slams, se enfrentará, con la angustia de un nuevo comienzo ya superada, a Jaime Faria, emergente tenista de su misma generación (23 años y 70º del mundo). El portugués supo sufrir para apear al estadounidense Jenson Brooksby en un partido largo y competido (6-3, 7-6 (4), 4-6, 1-6 y 6-2 en 3h44).

Hacía sol y mucho calor en el estadio Arthur Ashe cuando empezó el partido del palmareño contra el ruso de 29 años y 99º del mundo, que le había ganado hace tres años en el Masters 1.000 de París. Después, las nubes cubrieron el cielo, pero no el desempeño de Alcaraz, que fue de menos a más, tomándole el pulso a la cita. Al principio se le vio un tanto rígido al intentar meterse en pista porque, de fondo, la verdad es que rindió a gran altura durante todo el encuentro. Poco a poco también se entonó cerca de la red y al resto. Con la derecha, le pegó a la bola con total libertad e hizo algún que otro ganador a gran velocidad. Solo fue un pelín precavido al sacar, a una media de 191 km/h con los primeros. Pero sin miedo. El ritmo lo mantuvo sin problemas y su cuerpo respondió bien al reto de un duelo de alto nivel.

Prueba superada

“Han sido cinco meses muy duros para mí, así que estar aquí y ser capaz de competir en un lugar y un torneo especial para mí es estupendo. Echaba de menos todo, la competición, la gente, así que estoy muy feliz por haber disfrutado de esto”, dijo Carlos, que no escondió que tuvo “algunas dudas” antes de su debut. “No sabía cómo jugaría un partido al mejor de cinco sets, pero físicamente me he encontrado muy bien. El nivel de tenis va a ser mejor, seguro. Estoy muy contento con este, tras más de cuatro meses, con un muy buen tenis. Pero tengo que meterme de nuevo en el ritmo de los partidos y los torneos. Creo que he mejorado mucho mentalmente y estoy muy orgulloso de cómo he manejado todo lo que tenía en la cabeza”, argumentó en la entrevista pospartido.

“Fue un partido muy, muy bueno. Venía sin ninguna expectativa, solo a competir de nuevo y, de momento, todo está yendo genial. Ha sido un proceso lento, con mucha incertidumbre por saber cuándo podría volver. Si me iba a molestar o no, si debía ir al cien por cien… Lo más difícil de lidiar ha sido mentalmente. Te pueden decir cosas desde fuera, pero el miedo ha sido lo más difícil de gestionar estos cinco meses y, claro, ha habido dudas”, añadió en Movistar+.

Queda un mundo para pensar en una hipotética final, pero por lado del cuadro del murciano se han caído a las primeras de cambio dos pesos pesados, Novak Djokovic, posible rival en semifinales, y Arthur Fils, en cuartos, que fue sorprendido por un renacido Stefanos Tsitsipas (4-6, 7-6 (3), 6-1 y 6-4.

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