Messi, el genio terrenal que enamoró a todos

Fue el generador de sonrisas y amor en los chicos de dos generaciones que crecieron admirándolo. Será difícil ver a él sin la Selección y a la Selección sin él.

Ariel Senosiain
TyC
Llegó el día que inevitablemente iba a llegar, pero golpea como nos hubiese golpeado algo que no esperáramos que fuera a suceder. No podemos imaginar a Messi sin la selección y es muy difícil imaginar la selección sin Messi.

Está claro que Leo procesó en todo el tiempo previo al Mundial cómo despedirse y que en muy poco tiempo se despidió de la persona que más lo formó, que más lo acompañó en el fútbol, y de la camiseta que más lo ilusionó y más lo motivó. Lo más importante de Messi entre tanta magia, triunfos, goles, buenas actuaciones y recuperaciones es la identificación, las sonrisas y el amor que genera en los más chicos. El fútbol es primero para ellos y después para todos los demás. Y hubo dos generaciones de niños, de pibes, de pre-adolescentes, que crecieron viendo paralelamente a la Argentina y a un genio, al que encima han destacado todos quienes lo tuvieron cerca en la Selección.

Messi es un genio con la camiseta y un hombre común afuera. No solamente se retira de la Selección, sino que no irá más a la que fue la segunda casa de su vida, el predio de Ezeiza. Aparecerán las anécdotas, los recuerdos, las promesas que había hecho para que lo llamaran por primera vez a la Selección, las frases que dijo cuando no se le daban los títulos, el profundo sentimiento popular que se generó a partir de su renuncia en 2016. A partir de ahí, recogió algo muy parecido a la unanimidad.

Y obviamente quedarán también las impresiones o las sensaciones más cercanas de cómo fue sintiendo esta Copa del Mundo, su posteo al papá, aquella frase en la que contó que hubiese deseado que el papá estirara un poco su vida para que terminaran los dos juntos. Ahora nos cierra todo.

Ahora se vendrá una nueva Selección, será quizás con otro cuerpo técnico, con nuevos nombres, nuevas figuras. Queda la felicidad del tiempo vivido, cualquier futbolero recordará esto como una época inolvidable. Messi, en la Selección, primero fue póster, se hizo bandera y al final era tatuaje.

Cuando creíamos que no iba a haber épica en su fútbol, en la Selección la tuvo. Y más allá del genio que es por talento, nos terminó enamorando para siempre lo terrenal de ese genio con la camiseta que también le quedó.

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