La Justicia de Brasil autorizó a dos hijos de Bolsonaro a visitarlo en su prisión domiciliaria: les prohibió hablar de política

Carlos y Jair Renan podrán acudir a la residencia en los horarios establecidos por el juez Alexandre de Moraes, luego de que finalizara la suspensión de visitas impuesta por el Supremo tras un incumplimiento de las restricciones

Infobae

El ex presidente de Brasil, Jair Bolsonaro recuperó parte del régimen de visitas en su residencia de Brasilia después de que la Corte Suprema de Brasil autorizó el ingreso de dos de sus hijos, Carlos y Jair Renan, con una condición: no podrán hablar con él sobre política ni sobre la campaña electoral en curso.


La decisión del juez Alexandre de Moraes restableció ese permiso una vez vencido el plazo de suspensión que había impuesto el propio tribunal por el incumplimiento de las restricciones fijadas al ex presidente. El beneficio alcanzó solo a esos dos hijos, ambos candidatos a diputado en los comicios de octubre, y mantuvo fuera del esquema de visitas al senador Flávio Bolsonaro, que continúa impedido de ver a su padre por su intervención en la difusión de un mensaje de contenido electoral.

El fallo fijó que los encuentros podrán concretarse en los horarios ya previstos y bajo las condiciones que la Justicia dejó vigentes para la prisión domiciliaria. Bolsonaro, condenado por golpismo y alojado en su casa por razones humanitarias vinculadas a su estado de salud, conservó además el acceso sin autorización especial para médicos, abogados y fisioterapeutas. Para el resto de las visitas, siguió en pie la exigencia de autorización previa del Supremo.

Jair Bolsonaro cumple arresto domiciliario desde marzo en Brasilia por razones de salud y sigue impedido de usar redes sociales o comunicarse por plataformas digitales a través de otras personas (REUTERS/Mateus Bonomi)
Jair Bolsonaro cumple arresto domiciliario desde marzo en Brasilia por razones de salud y sigue impedido de usar redes sociales o comunicarse por plataformas digitales a través de otras personas (REUTERS/Mateus Bonomi)

La resolución dejó expresamente vedado cualquier uso político o electoral de esos encuentros. La prohibición alcanzó tanto a conversaciones sobre ese tema como a la eventual difusión de mensajes, manifiestos o pronunciamientos por cualquier medio, incluso a través de terceros.

De ese modo, el tribunal buscó impedir una repetición del episodio que originó la sanción anterior, cuando Flávio Bolsonaro leyó públicamente una carta de su padre después de una visita en la residencia donde cumple la pena.

La defensa de Bolsonaro informó después del vencimiento de ese plazo que retomaría el sistema de turnos bajo las pautas que regían antes de la suspensión. Según comunicó al tribunal, el nuevo esquema volvería a funcionar mediante aviso y coordinación directa con el núcleo de custodia de la Policía Militar, aunque siempre sujeto a las condiciones ya establecidas por la Justicia y a las cautelares que continuaron vigentes.

Bolsonaro cumple arresto domiciliario desde marzo en su vivienda de Brasilia. El beneficio le fue concedido por motivos humanitarios, en especial por sus problemas de salud, aunque bajo un régimen de restricciones estrictas. Entre ellas figura la prohibición de usar redes sociales o de comunicarse en plataformas digitales por intermedio de otras personas, una condición que el tribunal volvió a recordarle al confirmar la reapertura parcial de las visitas familiares.

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