Endrick está en el alambre

Su continuidad no es segura, pese a la marcha de Gonzalo. Tiene contrato hasta 2030 y de salir, se priorizaría otra cesión. Sólo ha jugado el 11% de los minutos en año y medio.

Sergio López
As
El día de la margarita es un poco el de la marmota, para Endrick. Deshojando pétalos: me quedo, me voy, me quedo, me voy, me quedo, me voy. Hay debate. Y eso es novedad. Porque hace algunos meses la decisión de su continuidad estaba prácticamente sellada. De hecho, a principios de junio ya se escuchaban ofertas por Gonzalo, sabedores de que era el nueve que haría las maletas. Y lo ha terminado haciendo: rumbo al Fulham. Y sin embargo... Endrick también podría salir. Porque no hay prácticamente nadie seguro en este Real Madrid. Porque hay overbooking arriba. En definitiva, hay ‘caso Endrick’.

Carpeta abierta justo cuando empieza agosto. Bobby se incorporó a los entrenamientos el pasado miércoles. Una codiciada vuelta tras un Erasmus de seis meses en Lyon (ocho goles y ocho asistencias en 21 partidos; ha participado en una diana cada 102′). El panorama no le era del todo desalentador: sentar a Mbappé le es una utopía, pero la punta apuntaba a Kylian y él. Cosa de dos. Y de hecho, no se le descarta para tener minutos en la banda derecha. Sin ser una alfombra roja, había caminos.

Endrick está en el alambreEndrick, entrenando en Valdebebas.Real Madrid

Vuelta al origen

Y entonces, llegó Espí. Fichaje relámpago. La tarde del pasado jueves, en la Casa Blanca se levantó el teléfono rojo para entonar aquella palabra que es como una llave: “Adelante”. Se autorizó, poniendo en marcha lo que fue una operación de visto y no visto. Delantero de 21 años −recién cumplidos−, que mide 1,94 y procede del Levante. Se paga su cláusula (25M€) y punto final. Pero claro, se regenera el abarrotamiento. La situación pasa a ser la de los tres delanteros y encima, Espí ofrece una variante táctica −respecto a Mbappé− que Endrick no. La altura.

Endrick está en el alambreEspí entrena con el Real Madrid, el pasado viernes.Real Madrid

Querer... contra deber

A partir de aquí, surge la cuestión. En el club prácticamente descartan el traspaso; la fórmula preferida sería la de otra cesión. Precisamente el sendero que se traza para Mastantuono. Pero no hay decisión tomada. Endrick quiere quedarse... pero empieza a tener dudas. Las lógicas, evaluando el horizonte. Tiene contrato hasta 2030, por lo que cualquier movimiento pasaría por negociar. El Real Madrid tiene una palpable necesidad de aligerar plantilla −van 24 fichas del primer equipo y aún faltan dos fichajes; Diomande y Rodrigo−, debe haber salidas. Y aunque los focos apuntan a otros nombres −Asencio o Camavinga−, el suyo no se descarta.

Los números de Endrick evidencian una situación delicada: sólo ha jugado 946′ con el Real Madrid, en temporada y media. Visto de otra forma: sólo ha jugado el 11% de los minutos del equipo en ese periodo (8.400′, que están repartidos en 6.240′ de la primera temporada y 2.160′, de la segunda). Pese a ello, queda la efectividad: marca con el Real Madrid cada 135′. Ese ha sido siempre uno de los asuntos a debate, a su alrededor. Que jugando poco; cuando lo hacía, daba que hablar. Pero seguía jugando poco.

Endrick está en el alambreEndrick calienta durante un partido con el Valencia.JESUS ALVAREZ ORIHUELA

Chasco Mundial

En enero y ante la palpable falta de protagonismo −sólo obtuvo 99′ de Xabi Alonso, de los cuales 77′ fueron en el partido frente al Talavera−, asumió a lo que inicialmente estaba cerrado en banda: salir cedido. Rumbo al Lyon. Lo hizo, principalmente, porque era su única posibilidad de convencer a Ancelotti de que debía ir al Mundial. Y funcionó. Aunque las cosas no le salieron como soñaba: jugó 45′ ante Japón, sin brillo y 32′ contra Noruega... fallando aquel mano a mano que aún le persigue. No todos los sueños terminan con un final de cuento de hadas.

Y ahora, está por ver cómo termina su caso. Porque lo hay; vaya que si lo hay. Pese a la salida de Gonzalo, su continuidad no está asegurada. Y es que el fichaje de Espí devuelve el contexto a la situación de overbooking. Porque una cosa es que ser titular sea casi una Odisea y otra, exponerse a otro año de tan pocos minutos como los anteriores. El club está abierto a escuchar propuestas. Y Bobby, continúa deshojando su margarita: me quedo, me voy, me quedo, me voy, me quedo, me voy. Ahora mismo, está en el alambre.

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