El régimen chino condenó a dos activistas por “incitación a la subversión” tras organizar vigilias en memoria de la represión de Tiananmen
Los acusados podrían enfrentar una pena máxima de 10 años de prisión, cuya sentencia se conocerá en una próxima audiencia, aún sin fecha definida. Ambos fueron declarados culpables este viernes por un panel integrado por tres jueces
Infobae
Lee Cheuk-yan, de 69 años, y Chow Hang-tung, de 41, enfrentan un juicio en Hong Kong bajo el cargo de “incitación a la subversión” por organizar vigilias con velas en memoria de la represión de Tiananmen en Beijing en 1989. Ambos fueron declarados culpables por el panel de tres jueces este viernes debido a que “incitaron a otras personas a organizar, planificar, cometer o participar en actos por medios ilícitos con el fin de subvertir el poder del Estado”. Los acusados se enfrentan a una pena máxima de 10 años de prisión, que se dictará en una próxima fecha a definir.
Hasta la entrada en vigor de la ley de seguridad nacional en 2020, Hong Kong y Macao eran los únicos territorios chinos donde se permitían vigilias públicas para conmemorar a las víctimas del 4 de junio de 1989, cuando el régimen chino movilizó tropas y tanques para sofocar protestas a favor de reformas políticas prodemocráticas en la plaza de Tiananmen y sus alrededores.

Los líderes de la Alianza recibieron cargos en 2021 y permanecen detenidos desde entonces. El viernes, decenas de agentes de policía se desplegaron en las inmediaciones del tribunal y apartaron a los periodistas que intentaban registrar imágenes de los asistentes en la fila antes de la audiencia.
Amnistía Internacional calificó el proceso judicial contra Lee Cheuk-yan y Chow Hang-tung como un caso sustentado en “definiciones vagas, excesivamente amplias y arbitrarias de ‘subversión’”. El juicio contra ambos activistas por organizar vigilias con velas en memoria de las víctimas de la represión en Tiananmen se desarrolló en Hong Kong bajo la ley de seguridad nacional.

El jurista Michael Davis declaró a la AFP que las vigilias “se habían convertido en una actividad colectiva que simbolizaba la rica tradición de protestas populares de Hong Kong”. Davis sostuvo además: “Así como el caso de Jimmy Lai envió un mensaje de severa represión a los medios de comunicación, este caso enviará un mensaje similar a los oradores que quieran ejercer su libertad de expresión a través de las protestas populares”.
El empresario y magnate de medios Jimmy Lai, fundador del desaparecido periódico prodemocrático Apple Daily, recibió en diciembre una condena de 20 años de prisión por conspiración con potencias extranjeras y publicación sediciosa.
El juicio contra Lee y Chow comenzó en enero y se extendió durante 24 días. Un tercer acusado, el exdiputado Albert Ho, de 74 años, se declaró culpable al inicio del proceso.
La Alianza de Hong Kong se constituyó en mayo de 1989 con principios orientados a “construir una China democrática” y “poner fin al régimen de partido único”. Durante el juicio a Lee Cheuk-yan y Chow Hang-tung, los fiscales argumentaron que las declaraciones públicas de ambos líderes, realizadas durante años, no se limitaban a opiniones personales, sino que “tenían la intención de incitar a otros a cometer actos ilícitos”.

El abogado Erik Shum, defensor de Lee, sostuvo que el derecho a criticar a los órganos estatales está amparado por la constitución china. En sus palabras, la denuncia de la Alianza contra el autoritarismo del Partido Comunista Chino constituye “una forma de libertad de crítica”. Shum subrayó que la fiscalía no aportó pruebas de que el grupo promoviese acciones para derrocar al partido usando “medios ilegales”.
Por su parte, Chow, abogada y activista, declaró ante el tribunal: “Tarde o temprano la ley tendrá que afrontar la contradicción fundamental entre la dictadura y el estado de derecho”.
La profesora de derecho Urania Chiu, de la Universidad Oxford Brookes, señaló a la agencia AFP que el veredicto del viernes sería ”un indicador significativo de hasta qué punto los tribunales están dispuestos y son capaces de interpretar delitos de seguridad nacional redactados de forma amplia, de manera que sean compatibles con los derechos y libertades fundamentales”.
A comienzos de agosto, las autoridades de Hong Kong registraban 415 personas arrestadas por delitos contra la seguridad nacional, de las cuales 185 recibieron condena.


