El embajador de Estados Unidos en Líbano condiciona el fin de la ofensiva israelí al desarme de Hezbollah
Michel Issa descartó presionar a Israel mientras el grupo terrorista chií no entregue su arsenal, en medio de negociaciones estancadas en Roma
InfobaeEl embajador de Estados Unidos en Líbano, Michel Issa, afirmó este miércoles que el fin de los ataques israelíes en territorio libanés depende de que Hezbollah entregue sus armas, y descartó que Washington vaya a exigir a Israel ninguna concesión mientras el grupo terrorista chií no dé ese paso. “No hay ningún acuerdo para poner fin a la agresión israelí porque Hezbollah no ha entregado sus armas”, declaró Issa en referencia recogida por el diario libanés L’Orient-Le Jour.
Las palabras de Issa llegan después de que, a mediados de agosto, el propio embajador advirtiera de que los ataques israelíes en el sur de Líbano continuarían mientras Hezbollah no se desarmara, tras una visita a Beirut junto al general Joseph Clearfield, oficial de alto rango del Mando Central de Estados Unidos. Ambos se reunieron entonces con el presidente Joseph Aoun y con el comandante del Ejército libanés, Rodolphe Haykal, en un intento por reactivar el proceso negociador.
Las conversaciones entre Líbano e Israel, mediadas por Washington, se articulan en torno a un acuerdo marco que contempla el repliegue total de Hezbollah al norte del río Litani y el despliegue del Ejército libanés en el sur del país. La ronda más reciente, celebrada en Roma, no produjo resultados significativos, y la próxima reunión está prevista para comienzos de septiembre. Uno de los principales focos de tensión es la cresta de Ali al Taher, cerca de Nabatieh, donde Israel ha reforzado su posición militar sobre el terreno.
El presidente libanés Joseph Aoun defendió este miércoles la vía negociadora pese a la falta de resultados inmediatos. “Es cierto que no es fácil ni rápida, y hay obstáculos y dificultades, pero sigue siendo mucho mejor que la guerra”, afirmó. Aoun reiteró que los objetivos de Beirut son “la liberación del sur y el despliegue del Ejército hasta la frontera, la recuperación de los prisioneros, el regreso de los desplazados y la reconstrucción”, y subrayó que esas metas “no se pueden lograr mediante la guerra”.
La postura de Issa refleja el respaldo explícito de la Administración estadounidense a la exigencia israelí de un desarme previo de Hezbollah como condición para cualquier repliegue adicional. Mientras Beirut reclama garantías de seguridad y el fin de las incursiones aéreas, Washington traslada el peso de la iniciativa a una milicia que hasta ahora no ha mostrado disposición a negociar su arsenal, lo que deja el proceso de Roma sin fecha previsible de desenlace.


