Dos preocupaciones que ocupan la mente de los adultos mayores y qué cosas pueden atenuar esas inquietudes
Ambos son temas difíciles de abordar. Cosas de las que “no se habla”. Cuestiones tabú que un experto en gerontología aborda desde una perspectiva realista
InfobaeAceptar la transitoriedad de la vida y aprovechar el tiempo presente para vivir con pasión y significado. Es el eje del mensaje del doctor Álvaro Cruz, especialista en geriatría, gerontología y tanatología.
La perspectiva de la muerte y la declinación física son los temas tabú de esta etapa; ambos inevitables, advierte en un video en su canal de Youtube Geriatría con sentido, en el que tiene unos 500 mil suscriptores.
“Un tema bastante complicado de abordar, un tema tabú del que nadie quiere hablar”, dice Cruz al comenzar su reflexión. “La muerte. Nos vamos a morir en algún momento, todos, no sabemos cuándo, pero vamos a morir”, agrega, para luego enfatizar en la importancia de aceptar la transitoriedad de la vida, entendiendo que la existencia no es eterna, y la necesidad de aprovechar el tiempo de que disponemos.

Dos son las cosas que el doctor Álvaro Cruz propone “para tratar de disminuir esta inquietud o este estrés cuando se acerca la muerte aparentemente”.
“Si tú tienes una pasión, un plan, hazlo -recomienda en consecuencia—. Estás esperando la muerte. Pues sí, todos estamos esperando la muerte en algún momento. Pero ¿qué vamos a hacer mientras estemos aquí?”
Diferencia entre esperar la muerte sin hacer nada, y esperarla haciendo cosas. “Me pongo a hacer algo, porque sé que en algún momento no voy a estar. A eso se le llama la transitoriedad de la vida”, sostiene. Enfatiza en la resiliencia y la capacidad de transformar la ansiedad en acciones positivas que den sentido a la vida.
Justamente, la inevitabilidad de la muerte debe impulsar a la acción y no a la parálisis, sostiene. Aunque este último sentimiento es muy frecuente, al adulto mayor el paso del tiempo y, en consecuencia, la idea de la falta de él, lo desalienta muchas veces de emprender nuevas tareas o proyectos. “Un porvenir limitado, un pasado fijo: tal es la situación que han de enfrentar las personas de edad. En muchos casos, paraliza su actividad”, escribió Simone de Beauvoir en su ensayo La Vejez.
“Reflexiona sobre qué estás haciendo en este momento, qué te falta por hacer, qué pasión tienes, qué te gusta hacer, y aplícalo, porque no estaremos aquí para siempre”, exhorta en este sentido el doctor Cruz.
La segunda cosa que propone este especialista es la actitud. La actitud con la cual se enfrenta lo que sucede. Como dice el psiquiatra francés Boris Cyrulnik, por ejemplo, con respecto a las pérdidas, el dolor es inevitable, el sufrimiento, no. Y este último depende antes que nada de la actitud.
“Actitud —dice Cruz— es realmente saber que la muerte sí va a venir. Cuando yo tomo una actitud, tengo resiliencia. Esta actitud me va a permitir hacer algo, me va a dar un impulso para poder hacer aquello que a mí me gusta”, para emprender cualquier cosa que deseemos.
Incluso si aparecen limitaciones físicas, incluso si sufrimos pérdidas, “lo que nadie nos puede quitar es precisamente la actitud con la que tomamos esta situación”, agrega
La muerte puede parecer más cercana en la etapa de vejez, sigue diciendo, pero si se asume “la transitoriedad de la vida” y adoptamos una actitud ante esto, nos irá mucho mejor.
Otro punto clave es el deterioro físico que ocurre en la vejez, lo cual puede ser motivo de miedo y preocupación, pero Cruz también invita a los adultos mayores a enfocarse en su espíritu, valores y relaciones, aspectos que el envejecimiento no puede quitar.

La segunda preocupación, la segunda cosa “que inquieta el espíritu de la persona mayor es el declive físico”, dice, “la alteración en la funcionalidad”. Dicho de modo más coloquial, “ya no puedo hacer lo que hacía antes” o “yo antes hacía esto y ahora ya no lo hago”. Eso enferma a las personas, advierte.
El declive físico es parte del proceso de envejecimiento, dice, pero la mente está en el pasado y le cuesta aceptarlo. Esta preocupación por las limitaciones físicas impide “ver la otra parte que necesitamos trabajar.”, señala Cruz.


