Diomande llega, alguien sobra

Puede jugar también en la izquierda y ahí se abre otro melón, el elefante en la habitación blanca: ¿Qué pasa con Vinicius?

Jesús Gallego
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La llegada de un joven extremo regateador como Diomande, algo que no aparecía en principio en la hoja de ruta de la nueva plantilla blanca, supone un nuevo paso hacia una remodelación más profunda de la que se aventuraba al principio del verano. Cuando el Real Madrid se lanzó durante el Mundial a por Cucurella, Dumfries, Konaté y Bernardo Silva, todo indicaba que ese rápido movimiento cerraba el diseño del proyecto Mourinho: asentar la parte de atrás del equipo y traer un jugón que conecte con los de arriba. Pero parece que el entrenador, en el poco tiempo que ha estado entrenando, ha visto que necesitaba más cosas.

Diomande, con su juventud y el precio que se va a pagar al Leipzig por su llegada, es una apuesta fuerte de futuro y condiciona la estructura de la plantilla. Un extremo de sus características, que ha jugado mucho y rendido muy bien en la Bundesliga −33 partidos, 12 goles y 9 asistencias− no viene para foguearse, viene para jugar. Su titularidad en la banda derecha abre la puerta definitivamente a la salida de Mastantuono y Gonzalo y condicionará los minutos de otro jugador como Brahim.

Pero es que, además, Diomande puede jugar también en la izquierda y ahí se abre otro melón, el elefante en la habitación blanca: ¿Qué pasa con Vinicius? El futuro del brasileño sigue sin estar cerrado, con una oferta para renovar casi caducada y millonarios cantos de sirena desde la Premier League. El costamarfileño tiene 19 años y el brasileño, 26. Uno tiene todo por demostrar y ganar, el otro parece a veces ahíto de gloria. Veremos qué dice el mercado.

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