River sufrió con Libertad, pasó por penales y está en cuartos de la Libertadores

El Millonario empató 1-1 en los 90' (goles de Driussi y Rojas), resistió con 10 hombres y lo ganó desde los doce pasos por una atajada de Armani.

Hector Salerno, Olé

Quién iba a decir que los penales, que tantas veces amargaron a River y hasta lo condenaron iban hacer explotar de felicidad al estadio Monumental? ¿Quién iba a decir que Franco Armani, tantas veces criticado por no adivinar en la tandas, iba a ser el héroe de la noche en Núñez bajo la repetida ovación de “Pulpo, Pulpo” que bajó de las tribunas como desahogo? Pero la pregunta más importante. ¿Quién iba a decir que River tendría que recurrir a la tanda desde los 12 pasos para superar a Libertad? Contra todos los pronósticos, a River le costó. Y mucho. No sólo por la expulsión de Giuliano Galoppo. Porque 11 vs. 11 no logró plasmar la superioridad avasallante de la primera mitad en goles y con poco, casi nada en verdad, Libertad se lo igualó. River sigue en la Copa, esa obsesión que por momentos lo lleva a desesperarse y a impacientarse como sucedió anoche. Y salvó el papelón...


De aquellos primeros minutos avasallantes, cuando parecía que la pelota era lava para el Gumarelo porque le quemaba en los pies, a terminar pidiendo la hora con Armani directamente en modo Armani. Porque River, con el rombo formado por Enzo, Galoppo, Nacho y Juanfer se adueñó de la mitad de cancha, fluyó de la mano de los pases del #10 y abrió el marcador después de un pase tres dedos de Acuña, casi pegándole con desprecio a la pelota, para Colidio y la posterior palomita en el área chica de Seba Driussi para capturar el rebote en el travesaño. Pero ese avance en el que Melgarejo se le escapó a un falto de timing Martínez Quarta y la que salvó el defensor sobre la línea fue un aviso de lo que vendría.

A este River no le falta al fútbol. Al contrario. Con Juanfer y Nacho en alza, genera. Pero sí le falta garra. Esa que Gallardo fue a buscar con Salas, Portillo y hasta con Galarza, más allá de algunas imprecisiones. Y Libertad se lo peleó desde el fondo con Viera y Rojas como murallas, Franco no se cansó de meter y de un cabezazo tras un tiro de esquina, receta made in Paraguay como el chipa y el tereré, el Sicario aplicó la infaltable ley del ex en el Monumental.

Más allá de la experiencia a la que apostó Gallardo con un 11 inicial que no tuvo a Castaño ni a Lencina, a River le faltó manejar los tiempos y cayó en el nerviosismo. Tal es así que el inicio de la segunda mitad fue de terror, con Libertad imponiendo condiciones, con River corriendo atrás de la pelota y, para colmo de males, con la doble amarilla a Galoppo. ¿Hizo bien Gallardo en sacar a Juanfer para reacomodar el equipo? En la teoría, siendo el colombiano un jugador al que le sobra precisión y le falta cambio de ritmo para el contragolpe, sí. Pero teniendo en cuenta que un solo pase del JFQ cambia la ecuación, River se quedó en cero. Equiparó la inferioridad numérica con despliegue físico, pero no volvió a generar peligro, estuvo desorientado e impreciso desde el fondo, ya sin la salida con juego limpio de Paulo Díaz (salió en el ET) y con Seba Boselli perdido una vez más en la defensa.

El ingreso de Borja, otra perlita de una noche bien copera, terminó siendo clave por el efecto contagio. El colombiano, comprometido con el juego como pocas veces, cambió silbidos por aplausos. No convirtió, aunque hizo lo que le pedía el partido: aportó sacrificio, bajó casi al área propia a recuperar una pelota y se fajó con la zaga. También levantó Enzo hasta que salió y Nacho Fernández fue la bandera que vació el tanque en los 90’ y que se hizo cargo del primer penal con una notable personalidad.

River sabe que deberá mejorar, y muchísimo, si quiere superar en cuartos a un sólido Palmeiras. Estuvo al borde del adiós, pero pudo festejar con el abrazo del Arma(ni).


Entradas populares