TENIS | US OPEN / Desastre total de Carlos Alcaraz en el US Open
El murciano encaja su derrota más dura en Slams ante el neerlandés Van de Zandschulp (74º), que tuvo su parte de mérito en un día nefasto del campeón de 2022.
“Calmado y positivo, calmado y positivo, todo el rato, ¡vamos!”, le dijo a Alcaraz su entrenador, Juan Carlos Ferrero, al final de una primera manga en la que su rival le pasó por encima como pocos habían hecho hasta ahora. Con su golpeo plano suave y a la vez endiablado, revés raro, pero preciso, mucha mano para los globos y una tranquilidad pasmosa, Van de Zandschulp dominó la situación, prácticamente de principio a fin, ante el extraño desempeño del murciano, apagado, sin su habitual finura y obcecado en la negatividad. Tras perder la segunda manga, le hizo un gesto a su equipo, con quien tuvo sus más y sus menos dentro de un orden lógico, con el que indicaba que no se veía bien de cabeza. Y no lo estaba.
Al otro lado de la red, a su oponente, un jugador que se había estancado después de su irrupción en 2021 cuando llegó a cuartos en el Grand Slam estadounidense después de jugar la previa, le salía todo, armado con la confianza que le faltaba a Alcaraz. Probablemente, jugó uno de los mejores partidos de su carrera, aunque antes había ganado otras seis veces a top-10. “No tengo palabras, ha sido una noche increíble, primera vez que juego sesión nocturna. Tengo mucha confianza del último partido, jugué sólido, y desde el primer punto creí que tenía una oportunidad. He defendido bien, una increíble cantidad de puntos en la red, mi entrenador quería que fuese más agresivo y lo he hecho”, resumió. “Tenía nervios, pero si quieres ganar a un jugador como este, tienes que estar calmado, porque si no, no lo conseguirás. Draper (su próximo contrincante) es un gran jugador que está teniendo una buena temporada, será complicado, pero estoy listo para ello”, añadió en la entrevista postpartido.
Acción y reacción
Botic siempre golpeó primero al resto, con breaks que le hicieron mucho daño al prodigio de El Palmar. Y cuando Carlos anuló la ventajas, el de Jeringuen encontró la manera de volver a ponerse por delante. Lo hizo también en la tercera manga para sofocar el intento de remontada de Alcaraz, jaleado por un público que trataba de insuflarle fuerza y quería ver más tenis. Sin embargo, la determinación de Van de Zandschulp pudo más.
Quizá, esta derrota se veía venir, aunque sea un poco ventajista decirlo a toro pasado. El enfado monumental de Charly en Cincinnati, cuando rompió una raqueta y fue derrotado por Gael Monfils, denotaba que algo no iba bien. Perder la final de los Juegos de París contra Novak Djokovic le hizo mucho daño (recuerden sus lágrimas). Y, al fin y al cabo, es un chico de 21 años. La exigencia de una temporada larga y cargada de citas importantes, con títulos en Roland Garros y Wimbledon, que no se ganan solos, y el torneo olímpico, pasa factura incluso al más fuerte y talentoso. Hasta los más grandes tienen algún borrón, que se lo digan a Federer, Nadal y Djokovic. Y no hay más que ver hasta donde han llegado sus carreras.


