La invasión rusa entra a su tercer año: ¿se le forzará a Ucrania una negociación territorial?

¿Se pudo haber evitado el conflicto? Difícil, toda vez que ya antes de la guerra hubo una lucha de narrativas, todavía presentes

Ya en abril del 2022, al cumplirse el primer aniversario de la invasión, nos preguntábamos en una columna en estas páginas que otro perjuicio podría además sufrir Ucrania, y nos respondíamos que el escenario de mayor gravedad era que fuera obligada en el mediano plazo a aceptar una negociación, donde el punto de partida para Moscú sería su recurrente petición de que se discutiera un acuerdo de seguridad, que reemplazara a aquel que colapsó con el derrumbe de la URSS, y se firmara con Rusia como sucesora.

Hoy, ya no es tema tabú y se habla abiertamente de algo que por última vez se discutió poco después de la invasión, en conversaciones que incluso tuvieron la mediación de Turquía. Lo terrible para Ucrania seria que la perdida territorial fuera aun mayor, ya que el 2021 lo que estaba en cuestión eran solo dos provincias del Donbás capturadas el 2014 junto con Crimea. Hoy, son cuatro, y probablemente lo que entonces determinó el total rechazo ucraniano, fueron las seguridades proporcionadas por Estados Unidos y el Reino Unido de Boris Johnson, que la soberanía de la totalidad del territorio ucraniano seria defendida, posición que todavía sostiene Zelensky.

El presidente de Ucrania, Volodimir Zelensky, y el ex primer ministro británico, Boris Johnson (REUTERS)
El presidente de Ucrania, Volodimir Zelensky, y el ex primer ministro británico, Boris Johnson (REUTERS)

Que algunos o muchos medios de comunicación occidentales estén hablando hoy de la necesidad de “realismo” puede ser una sorpresa, ya que durante estos dos años pronosticaron una derrota rusa. Y con toda seguridad, esos lectores y televidentes podrían preguntarse qué ocurrió. La invasión había precipitado el primer conflicto global del siglo XXI, ya que se combate en Europa, pero sus consecuencias se sienten en todo el mundo, como se demuestra con lo que ocurrió en los mercados de combustibles y alimentos. Y a pesar de todo lo que se dice, Gaza no ha tenido un impacto semejante, al menos no todavía, mientras que Ucrania lo tuvo desde el primer día.

En general, los medios han informado sobre la base de fuentes ucranianas y de inteligencia occidental, y no siempre han logrado dar cuenta adecuada de cuan terrible ha sido la destrucción causada por Rusia en Ucrania. Esa forma de informar hizo crisis ya que puso el acento en una contraofensiva ucraniana que al parecer no fue sometida a un análisis riguroso, toda vez que difícilmente podía conseguir su propósito, si al iniciarse nunca tuvo una cantidad de tanques suficientes, además de cuán difícil es lograrlo sin una fuerza aérea o una marina de guerra equivalentes a las del adversario, lo que de partida hacia casi imposible conquistar Crimea sin tener ese predominio. Mas aun, esa contraofensiva parecía ir en un sentido opuesto a lo que siempre fue la doctrina de la OTAN, que se avanzaba en la medida que se contara con superioridad aérea y se hizo en lugares donde Moscú fortificó sus posiciones durante meses, también sumando nuevos contingentes de soldados.

Ocurrió que una visión excesivamente optimista sobre las posibilidades ucranianas subestimaba el hecho que no se contaba ni se cuenta con una defensa adecuada contra misiles rusos que atacan todos los días, mañana, tarde y noche. La verdad es que, desde el inicio de las hostilidades, Ucrania ha recibido muchas armas del propio stock de los países de la OTAN, pero más bien defensivas, y nunca al nivel de poder atacar el corazón de Rusia, autolimitación que ha sido correspondida por Rusia al no atacar el transporte de armas a Ucrania desde países vecinos.

Ha sido además una guerra que ha durado mucho, sin que en general se aborde que es lo que ha fallado en los pronósticos, al parecer demasiado optimistas en ambos lados.

Sin duda alguna se equivocó Rusia con su exitismo inicial del primer día de la invasión y su presunto avance hacia Kiev, en que no hay duda de que hubo una falla grave de su inteligencia o un gran éxito de Ucrania, pero también se equivocó occidente con la subestimación de la capacidad de Moscú para aprender de sus errores iniciales con nuevas tácticas y estrategias más apropiadas, con lo que el fracaso inicial se transformó en una guerra de desgaste que favorece más a Rusia que una de movimiento, como heredera que es del ejército rojo, lo que a su vez ha conducido al difícil momento actual de los ucranianos.

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