Soñó que había un tesoro debajo de su cocina: cavó un agujero de 40 metros y murió al caer
La víctima, identificada como João Pimenta da Silva, buscaba oro debajo de su hogar desde hacía más de un año y todo terminó de una cruel forma
Arnaldo da Silva, un vecino, comentó a medios locales, incluyendo Globo, que había intentado persuadir al anciano de los peligros de cavar un hoyo tan hondo, pero Pimenta da Silva persistió, convencido de su eventual éxito.
La insistencia del buscador de tesoros llegó a tal punto que, afirmó da Silva, hablaba de utilizar dinamita para destruir una gran roca que obstruía su progreso. Inicialmente, comenzó pagando a sus ayudantes 70 reales brasileños al día (14 dólares), cantidad que aumentó hasta aproximadamente 495 reales (191 dólares) diarios a medida que el pozo se extendía en profundidad.
El trágico accidente ocurrió el 5 de enero, cuando Pimenta da Silva cayó a su muerte desde una plataforma de madera instalada cerca de la cima del pozo, mientras intentaba salir tras una jornada de retirar agua y barro. Un amigo que trabajaba con él intentó salvarlo sin éxito. El cuerpo fue extraído por los servicios de emergencia, encontrando al hombre con lesiones en la cabeza, fracturas de piernas y otros traumatismos severos que lo dejaron si opciones de sobrevivir.
La policía local y los bomberos acudieron al lugar del suceso el jueves después de la caída. La noticia de su fallecimiento y detalles de la impresionante excavación de un metro de diámetro y la altura equivalente a un edificio de 12 pisos, han circulado en varios medios brasileños, incluyendo fotografías del pozo.
Se desconoce con exactitud cuanto tiempo llevaba trabajando Pimenta da Silva en la excavación, pero este incidente ha puesto en perspectiva los peligros de las búsquedas de tesoros basadas en presunciones sin fundamento científico o histórico.


