El mejor regalo

La familia River disfrutó de un partido redondo, con jerarquía individual, combinaciones, pelota parada y un 3-0 para alegría de grandes y niños.

River resolvió con facilidad un partido contra un rival que se animó a jugar y a discutir la posesión de la pelota. Buenas intenciones del equipo de Balbo. Pudimos hacer que pareciera fácil porque fuimos contundentes. Está flechita para arriba Solari, disfrutando su sueño con una energía desbordante que lo empujó a encontrar ese buscapié o tiro al arco de Herrera para abrir el marcador. El corner de Juanfer y gran cabezazo de Borja fue como una explosión de confianza que permitió un poco de relax, jugar sin apuro, tranquilos, manejar los tiempos y eso siempre es una mala noticia para los rivales.

Apareció la magia de Juanfer en una jugada final del PT que debe ser mirada por los niños para aprender a encontrar huecos en la defensa aun cuando parece que no hay nada. Qué calidad tiene el crack colombiano querido para siempre que viene reencontrándose de a poco con su juego.

Cuando entramos medio dormidos al ST, emergió la figura de Armani con un par de tapadas claves, una especialmente increíble a quemarropa tras dos cabezazos en el área. Un arquero de equipo grande con todas las letras. Después vinieron los cambios del Muñeco, para oxigenar un poco el medio; el equipo recuperó la pelota y a partir de ahí ya no hubo más dudas. Saltó Zucu para meter otro cabezazo, generando una gran emoción por ser el tercer gol de pelota parada en los dos últimos partidos como local y el festival ya estaba desatado.

River (Marcelo Endelli/Getty Images)

Solidez en la defensa, muy mejorados los laterales, con más participación Herrera en ataque y hasta arrojo en algunos cruces defensivo que levantaron a la tribuna. Una enorme tarea cumplió De la Cruz transformándose en el socio de todos. La figura de Solari como puntero picante, que va por cualquiera de las puntas, tira diagonales, llega al gol, es fresco para encarar y tiene la sonrisa dibujada en la cara. Es todo felicidad y eso se transmite. Como Zucu, que también tiene esa onda positiva.

River está en esa búsqueda de consolidar rendimientos, no sólo individuales sino colectivos. En el intento, sumamos y empezamos a mirar la tabla con cariño. Falta mucho, tendremos que intentar ser más consistentes y regulares pero por lo menos ya nos estamos vinculando con la victoria más seguido. Eso nos relaja, nos distiende, permite renovar ilusiones y volver a creer que es posible que todo vuelva a fluir. Ya lo hizo tantas veces el Muñeco que uno cree que siempre puede haber una más.

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