PERÚ 1 - 1 ECUADOR / Flores resucita a Perú
El ‘Oreja’ volvió a anotar un gol que vale oro en un partido que Perú padecía. El empate deja quinta a la selección, a falta de dos jornadas.
Perú cayó knockeado en el primer minuto de juego y parecía que no se levantaría. Desde antes del partido, con las desafortunadas ausencias de Cueva -el cerebro- y Lapadula -el corazón- ya partía la selección con cierta desventaja frente a un equipo cuajado y sólido. Ecuador es uno de los cuadros más serios del continente y, frente a un rival desconcertado, apenas pasó apuros.
Estrada madrugó a la defensa, al portero, a los 40 mil del Nacional -el 70% de aforo, un saludo a la bandera- y a todo un país cuya ilusión duró lo que un estornudo. Un gol tan rápido como inesperado que no encontró reacción en una selección que planeaba un partido paciente y terminó ahogada en su propia desesperación, que rápidamente se convirtió en desasosiego.
Le pesó la camiseta a Ormeño, le costó el ritmo frenético de los ecuatorianos a Raziel, y volvieron a mostrarse oxidados Yotún y Peña. En ese escenario, Perú se volvió predecible, lució apático, se enredó con su propia necesidad de remontar el resultado. Ecuador, asentado, físicamente superior y relajado, estaba en su zona de confort.
Flores para Edison
Gareca entendió que la poca movilidad de Ormeño y la apatía de Raziel le estaban costando mucho a la selección, por lo que decidió ubicar a Carrillo como falso nueve y a un tal Edison Flores por la banda izquierda, en la que vive como pez en el agua cuando se pone la blanquirroja.
Perú seguía sufriendo, hasta que encontró petróleo en la aridez que proponía Ecuador. Valera, que había ingresado para devolverle una referencia de área a la selección, peleó una pelota como si fuera la última, se la dejó Advíncula, que le puso un centro medido a Flores. Como en cámara lenta, con el mundo detenido y en silencio, Edison cabeceó contra el piso y desató el temblor en el Nacional.
Envalentonada por el empate, la blanquirroja se asentó por fin en el campo y, si bien no estuvo cerca de poner el segundo, tampoco lo estuvo de encajarlo. El partido entró luego en el terreno de la especulación: ninguna de las selecciones quiso arriesgar demasiado, como si el empate fuera negocio para ambas, -para Ecuador, sí que lo era-, y no hubo demasiados sobresaltos.
El punto, a priori, no le sirve demasiado a Perú, que sabía que un triunfo lo ponía a un suspiro de Qatar, pero, dado el contexto, sabe mucho más dulce que amargo. Edison Flores volvió a rescatar a su selección, otra vez contra todo pronóstico, y sigue escribiendo su historia de amor con la blanquirroja, su casa para siempre.

