Así fue la primera noche de Casillas en el hospital: tranquilo y sin acompañantes
Oporto, MarcaIker Casillas es portada hoy en todos los medios portugueses, de deportes o de información general. Su imagen aparece en todos los informativos y su nombre se escucha en cada boletín de las emisoras de radio lusas. El accidente cardiovascular que sufrió el portero del Oporto ayer en el entrenamiento del equipo de Do Dragao recorre el mundo y la huella es más profunda en la ciudad en la que Iker vive desde el verano de 2015.
Casillas permanece ingresado en la CUF, el mayor hospital privado del norte de Portugal y que posee uno de los mejores equipos de medicina cardiológica del país. El portero español se encuentra fuera de peligro y se está a la espera de la evolución para saber si el sábado puede regresar a su domicilio e iniciar un proceso de recuperación que será lento. Lento porque el episodio sufrido por Casillas no es menor, ni mucho menos. El guardameta sólo recibirá visitas de la familia y no puede usar el teléfono móvil. Esta primera noche la ha pasado solo, no le dejaron tener acompañantes.
A lo largo de la mañana de hoy se espera que los jugadores del Oporto, una vez acabado el entrenamiento en su Ciudad Deportiva, visiten a Casillas. Ayer ya se acercaron al hospital algunos de sus compañeros, que destacaron que Iker estaba bien y ya gastando bromas. Esta tarde recibió de forma excepcional la visita del médico del Oporto, Nelson Puga, para conocer de primera mano la evolución del guardameta español.
Mientras, el futuro de Iker queda sobre la mesa. Las teorías médicas apuntan a diversos escenarios, pero coinciden en un punto: es demasiado pronto. Nelson Poga, doctor del Oporto, ha dejado claro que no hay motivo alguno para que Iker tenga secuelas y pueda hacer una vida normal. Otra cosa es que pueda jugar al fútbol, un deporte que suma a la exigencia física los impactos constantes, más en el caso de un portero.
Pero lo que de verdad importa es que Casillas está fuera de peligro, controlado, rodeado de los suyos. Sara Carbonero, su pareja, regresó desde Tarifa a Oporto, donde se encontraba por motivos profesionales. Y, sobre todo, con ganas de pelear y seguir en la brecha.

