La desigual campaña para los votos válidos y para los nulos

Los opositores no lograron articular el proselitismo por el nulo. El TSE y el MAS promueven en todo el país el voto válido con recursos públicos.

Mery Vaca / La Paz
Cuando faltan dos semanas para las elecciones judiciales, está claro que ésta es una competencia de votos válidos contra votos nulos. El asunto es que se trata de una contienda desigual, porque los primeros tienen sponsors con billetera llena, mientras que los segundos cuentan sólo con unos padrinos que hasta ahora no logran organizar la fiesta.



La campaña de los nulos es casi nula. Creyendo que la contienda está ganada de antemano porque nadie entiende las elecciones judiciales, porque nadie conoce a los candidatos y porque la mayoría quiere que Evo Morales se vaya del poder el 2019, los opositores no se organizaron para promocionar su opción.


Sólo lo hicieron desde este fin de semana, a diferencia del año 2011, cuando la campaña en contra de las judiciales había empezado con tres meses de anticipación. Los resultados fueron contundentes: los votos blancos y nulos sumaron el 60%:


Hay excepciones, claro que sí. Los famosos “billetitos de la corrupción” que un colectivo ciudadano lanzó a los masistas durante una concentración por la reelección de Evo Morales, son un ejemplo de ello. Pero, al margen de arruinarles la fiesta a los funcionarios públicos, la eficacia de la medida quedó en duda por no haber sido sistemática.


Y, como si una golondrina hiciera verano, algunos políticos, los de siempre, salieron a anunciar a los medios de comunicación que votarán por el nulo, como si de eso se tratara la campaña. Wilson Santa María en La Paz y Vladimir Peña en Santa están entre estas golondrinas.


Los demás hacen campaña virtual, en las redes, anuncian que “el régimen va a necesitar mucho hipoglós, porque el 3 de diciembre les va a arder el nulo” (Puka Reyes Villa dixit).


Los opositores, tanto los ciudadanos como los políticos (así se dividen ahora), creen que le darán una tunda electoral a Evo Morales el 3 de diciembre. Hablan de 70 y hasta de 80% de voto nulo y blanco, sueñan que eso se convertirá en un plebiscito y que será un rechazo implícito a la reelección de Evo Morales.


Los más sensatos, en cambio, creen que el 3 de diciembre únicamente se elegirá magistrados del Órgano Judicial y, con eso, creen que se dará largas a la crisis judicial, en vez de resolverla.


Sponsors de los válidos


Así están los nulos, perdidos. En cambio, del otro lado, es decir, de los válidos, el asunto está bien organizado, tan bien que cuando faltan asistentes, los jefes militares ordenan a los soldados que se vistan de civil y asistan a los conversatorios en los que el Tribunal Supremo Electoral (TSE) promociona a los candidatos.


Eso sucedió el último martes en un salón del Hotel Plaza de La Paz, donde unos 130, de 300 asistentes, eran conscriptos. Pena que no hayan podido cubrir sus cabezas rapadas con pelucas porque sino hubieran pasado inadvertidos. Y si de adoctrinar soldados se trata, saldría más barato hacerlo en los cuarteles.


La campaña del TSE, tanto informativa como propagandística, está orientada a promocionar a los candidatos, es decir, implícitamente se pide únicamente el voto válido. Esta campaña que se difunde por 350 medios de comunicación, redes sociales, conversatorios, papelería y otros está financiada por los recursos públicos.


No existe, al menos eso es lo que informó el TSE, promoción de las tres opciones de voto previstas en la ley electoral: válido, nulo y blanco. Esas opciones sólo están siendo explicadas a los jurados electorales, para que, a la hora del conteo, sepan reconocer un voto de otro.


Y, dicho sea de paso, este año existe una novedad. El espacio del voto válido, que antes se restringía a una pequeña casilla en blanco, ahora se extiende a toda la franja donde se ubica el candidato. Los mal pensados, entre ellos Ricardo Paz, creen que eso es para aumentar el voto válido y restarle al nulo.


Y, como en estas elecciones no hay partidos políticos, no habrá delegados que cuiden el voto nulo o blanco. La confianza estará depositada, enteramente en los jurados y autoridades electorales.


El TSE, en su afán de evitar el fracaso de las elecciones del 2011 cuando se censuró a los candidatos y a los medios, hizo un reglamento abierto que lo único que impide es que los candidatos pidan explícitamente el voto. Todo lo demás está permitido.


Y, amparados en eso e, incluso, inducidos por el propio TSE a difundir sus méritos, los candidatos hicieron campaña abiertamente, con guirnaldas en el cuello, séquito de acólitos, ofertas fuera de su alcance.


Pastor Mamani, el exmagistrado del Tribunal Supremo de Justicia, que ahora postula para miembro del Tribunal Constitucional, es uno de ellos. Es el mismo que dijo que admira al presidente Morales, el mismo que le hizo una gambeta a la ley para volver a postular y que no fue inhabilitado por el proselitismo realizado.


La campaña de los válidos cuenta además con voceros de peso. Todo el Gobierno defiende a los candidatos y, a decir del ministro de Justicia, Héctor Arce, quien promueva el voto nulo es un antidemócrata.


Algunos integrantes del Órgano Electoral también ayudaron con este mensaje al decir que el nulo va en contra de los candidatos y que por tanto es sancionable. En todo caso, se espera la resolución del TSE que está en una interminable sala plena sobre ese y otros asuntos desde el miércoles pasado.


El nulo es nulo


En esta elección más que en cualquier otra, el voto nulo es nulo. Eso quiere decir que se elige a los magistrados solamente contando el voto válido. Si en el mejor de los sueños opositores, el nulo y el blanco obtuvieran una sumatoria de 70 o 80%, sólo serviría para el registro.

En todo caso, hasta ahora ésta es una campaña electoral sosa. Pocos conocen a los candidatos y, peor aún, algunos no saben si quieran qué se elegirá el 3 de diciembre. Por eso y, pese a que faltan apenas dos semanas para los comicios, pega más fuerte en la agenda pública el deseo de Evo Morales de ser el primer tuitero de Bolivia...

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