Bruselas destinará 1.000 millones al año a un nuevo fondo para defensa

La Comisión abonará hasta un 20% de los proyectos militares desarrollados entre Estados

Lucía Abellán
Bruselas, El País
Europa dispone de 178 sistemas de armamento, frente a los 30 de EE UU. La Comisión Europea esgrime este ejemplo para demostrar que los Estados miembros se dan la espalda en defensa, pese a los crecientes desafíos internacionales. Para propiciar la cooperación, Bruselas creará un fondo de defensa que financiará por primera vez el desarrollo conjunto de investigación y equipamiento militar (como los drones). El presupuesto de la UE aportará 1.000 millones anuales (hasta un 20% de la dotación total, que debería sumar 5.000 millones).


Las invectivas del presidente estadounidense, Donald Trump, a sus socios europeos en la OTAN para que gasten más en defensa han dado el impulso final a un proyecto impensable hace pocos años. Con esa base, la Comisión presenta este miércoles su principal plan de cooperación: un fondo que permitirá financiar tanto la investigación de nuevas capacidades militares como la generación de esos activos, generalmente muy costosa para que la asuma un solo Estado.

Bruselas insta al Parlamento Europeo y al Consejo, que deberán pactar la iniciativa, a adoptarla “de manera prioritaria”, según el documento de la Comisión, al que ha accedido EL PAÍS. El Ejecutivo comunitario espera que en 2018 se puedan ya identificar y preparar proyectos “de manera urgente”.
El mantra del 2%

El documento de la Comisión Europea comienza constatando que la seguridad de los ciudadanos europeos es “principalmente una responsabilidad europea”, pero añade que solo se destina de media un 1,34% del PIB a ese capítulo. “Hay una clara necesidad de hacer más”, sostiene.

Pese a tomar como referencia el peso del gasto militar sobre la economía, las propuestas de la Comisión Europea podrían llevar, paradójicamente, a un alejamiento de la meta del 2% fijada por la OTAN para 2024 (y reiterada a modo de amenaza por Trump). Porque si los países se unen para gastar juntos, sus costes pueden disminuir, aunque mejoren sus capacidades. Fuentes comunitarias aseguran que el objetivo del 2% no mide bien la fortaleza militar de un territorio.

Más allá del fondo de defensa, la Comisión propone ampliar el horizonte europeo del gasto militar destinando fondos estructurales de la UE a este capítulo.

La idea no parte de cero. Bruselas lleva meses intercambiando impresiones con los Estados y algunos de ellos le han hecho llegar sus propuestas. Francia, Alemania, España, Holanda, Suecia y Estonia figuran entre ellos, según fuentes comunitarias. Tanto la Comisión como el servicio diplomático creen estar seguros de contar con el apoyo de la mayoría para avanzar en un terreno que hasta ahora se guardaba celosamente como competencia nacional.
Dos vías de financiación

El fondo de defensa contará con dos líneas de presupuesto. La primera, ya probada este año en un proyecto piloto, permite destinar dinero comunitario a la investigación y el desarrollo de proyectos militares (hasta ahora solo se financiaban iniciativas civiles). Con una dotación inicial de 25 millones de euros en 2017, la Comisión confía en aportar otros 40 en 2018 y 25 más en 2019. A partir de 2020, cuando entre en vigor el nuevo marco presupuestario de la UE, el objetivo es destinar cada año 500 millones a este capítulo.

La línea más ambiciosa del fondo corresponde al desarrollo de proyectos. Cuando dos o más Estados acuerden desarrollar algún activo de manera conjunta, habrá dinero comunitario para favorecerlo. La Comisión ha identificado los drones, el repostaje en vuelo, los satélites y la ciberseguridad como campos prioritarios. El objetivo es empezar ya desde 2018, aunque las cifras no alcanzarán los niveles previstos hasta los nuevos presupuestos, en 2021.

Bruselas propone aportar hasta el 20% de los proyectos, de forma que el presupuesto comunitario abone 1.000 millones al año y los Estados participantes otros 4.000. El requisito que exige la Comisión es que en el momento de la compra, responsabilidad exclusiva de los Gobiernos y para la que no habrá ayudas comunitarias, se haga de manera conjunta. Así se pueden obtener mejores condiciones que si cada Estado acude al mercado por separado.

Bruselas pone el acento en los beneficios del plan para la industria europea de defensa. Los proyectos financiados con este fondo deberán contar con la participación de al menos tres compañías de raíz europea. Y se garantizará la participación de pymes de diferentes Estados. Es decir, el proyecto se contratará con una gran compañía capaz de crear estas capacidades militares, pero implicará a firmas más pequeñas.

Se trata de un gran reto. Los Estados han encontrado hasta ahora grandes dificultades para cooperar en proyectos comunes. Con esta propuesta, Bruselas pretende allanarles el camino y crear una plataforma industrial para ese Schengen de la defensa —la cooperación estructurada entre Estados que desean ir más lejos en la integración militar— que se pretende lanzar a final de año. El fondo europeo se presenta acompañado de un documento de reflexión en el que la Comisión insta a los Estados a dejar de depender de apoyos externos y asumir su propia seguridad.

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