Adictas al sexo ¿vicio o enfermedad?

Mujeres insaciables. Según el Journal of Sexual Medicine, tres de cada 100 mujeres sufren de ninfomanía o hipersexualidad. Las causas son variadas y van desde la falta de afecto hasta los abusos emocionales, físicos o sexuales durante la niñez

ALICIA BRESS PERROGÓN
abress@eldeber.com.bo
Por mucho que los personajes de las películas tengan sexo sin tapujos, lo cierto es que la incapacidad de poder controlar los impulsos sexuales, aunque pueda sonar a una vida divertida y excitante, supone un gran problema para quien lo padece, ya que busca saciar su deseo sexual violento e incontrolable, sin llamar la atención.


En su libro autobiográfico Diario de una ninfómana, la francesa Valerie Tasso cuenta como una mujer culta, de buena familia, administradora de empresas, decidió dejarlo todo por su adicción al sexo y convertirse en prostituta. Esta historia muestra que esta adicción puede no ser tan superficial como parece.

La sexóloga Mónica Rivero, explica que la adicción sexual o hipersexualidad es un impulso sexual desmedido por mantener cada vez más relaciones. Dicho de otro modo, es la incapacidad de controlar y regular el comportamiento sexual, lo que en la mujer es conocido como ninfomanía.

En criterio de la sexóloga Liliana Zabala, si bien la ninfómana se siente satisfecha y feliz con su adicción hasta que su pareja le hace notar el problema, esta puede ser considerada como un trastorno cuando interfiere en su vida diaria, porque compromete ciertas zonas del cerebro, dado que hay una incapacidad de controlar la conducta, lo que afecta la calidad de vida de la adicta.

Según el Journal of Sexual Medicine, la ninfomanía es una adicción que afecta a tres de cada 100 mujeres, aunque solo el 0,8% admite haber acudido a un especialista a tratar esta pulsión sexual.

Algunas causas de la NINFOMANÍA

La búsqueda de afecto a través de las relaciones sexuales suele ser la principal causa de aparición de esta adicción, indica Zabala. Las ninfómanas tratan de buscar en el coito o la masturbación lo que no encuentran en el terreno afectivo. Pero la insatisfacción es cada vez mayor, por lo que esa ansia se convierte en una adicción imparable.

Además, Rivero agrega que en algunos casos las afectadas fueron víctimas de abusos emocionales, físicos o sexuales a temprana edad.

La consecuencia es un sentimiento de vergüenza y problemas de autoestima que suelen estar acompañados de ideas de que su personalidad está incompleta.

“Esta sensación de poder solucionar sus problemas a través del sexo suele estar fundamentada en su primera experiencia, que al ser dolorosa, tratan de repetirla una y otra vez pensando que así olvidarán de su dolor, aumentando de esa forma los encuentros y el círculo vicioso en el que están”, detalla.

“El sexo compulsivo es una adicción que a veces está asociada a un trastorno siquiátrico (bipolaridad), por eso requiere de tratamiento farmacológico y de terapias sicológicas y sexológicas”, dice.

Para Rivero, no existe un tratamiento específico porque las personas son diferentes y aunque el trastorno sea el mismo hay otros tipos de terapias. Para curarse, añade, lo primero es que la sexadicta acepte que tiene un problema que está perjudicando su vida. Luego hay que descartar problemas físicos para después pasar al tratamiento siquiátrico o sicológico

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