Francia se pregunta: ¿por qué no lo evitó el servicio de inteligencia?

lanacion.com
París
La polémica era inevitable. Cada vez que un acto terrorista golpea una democracia, la pregunta obligada es ¿qué sabían los servicios de inteligencia sobre sus autores que hubiera permitido evitarlo? El dramático episodio que acaba de vivir Francia, y que les costó la vida a 20 personas -incluidos los tres islamistas- no es la excepción.


Los servicios de inteligencia franceses sabían, por ejemplo, que Charlie Hebdo y sus principales editores eran un blanco designado de Al-Qaeda. También sabían que los hermanos Kouachi, así como Amedy Coulibaly, estaban implicados desde hacía tiempo en actividades jihadistas, razón por la cual el menor de ellos, Cherif, fue a la cárcel en 2008.

Los franceses también sabían -o debían haber sabido a través de su cooperación con Estados Unidos- que el mayor de los hermanos, Said, viajó a Yemen en 2011, donde habría recibido entrenamiento militar y se reunió con Anwar al-Awlaki. Ese predicador estadounidense, miembro y propagandista de Al-Qaeda en la Península Arábiga (AQPA), murió poco después en un ataque con drones lanzado por los norteamericanos, en 2011. Desde hacía años, los hermanos Kouachi figuraban en la "no fly list" de Estados Unidos, que cataloga a quienes no pueden entrar a ese país.

¿Por qué entonces no haberlos monitoreado más estrechamente? ¿Por qué no haber aumentado la protección de Charlie Hebdo? Anoche, el ministro del Interior, Bernard Cazeneuve, dio explicaciones.

"Hace tiempo, la policía y la justicia desmantelaron centenares de grupos y contrariaron decenas de proyectos de atentados. Centenares de individuos son vigilados y decenas de personas encarceladas", dijo. Según el ministro, el 85% de las actividades de los servicios de seguridad se concentran en el monitoreo del jihadismo.

Según expertos, vigilar a un individuo todo el día no sólo es ilegal, sino que requiere movilizar a 20 personas. En Francia, los servicios de inteligencia controlan a unos 5000 sospechosos de mantener actividades islamistas. En otras palabras, 30.000 agentes de seguridad son destinados exclusivamente a esa actividad, con un costo financiero exorbitante.

"Esos tres individuos habían sido controlados. Su situación judicial era transparente y no existían elementos que permitieran pensar en la inminencia de un atentado", explicó Cazeneuve refiriéndose a los hermanos. Si bien Cherif Kouachi estuvo en prisión, Said carecía de antecedentes. Nunca fue encarcelado o condenado.

"Cuando Said Kouachi regresó a Francia tras su estada en Yemen, tanto él como su hermano evitaron toda actividad que pudiera atraer la atención. Llevaban la vida de cualquier ciudadano", explican tanto fuentes europeas como estadounidenses.

"Ése no es el único caso. Los gobiernos occidentales saben que es imposible controlar a todo el mundo", asegura Jean-Charles Brisard del Centro Francés de Análisis del Terrorismo.

En su mensaje al país, el presidente François Hollande recordó anoche que Francia es uno de los blancos designados por el islamismo y que -a pesar de los esfuerzos desplegados- nadie puede afirmar que éste será el último ataque terrorista.

En cuanto a saber por qué la redacción de Charlie Hebdo no estaba mejor protegida, "la respuesta a ese interrogante es tan difícil como resolver la cuadratura del círculo", señala el politólogo Roland Cayrol. "¿Cómo aumentar el control policial en una redacción sin violar el secreto de las fuentes, de las investigaciones y de la libertad de prensa?", reflexiona.

"Más control significa, inevitablemente, menos democracia", afirma Cayrol. El desafío de Occidente reside, precisamente, en esa imposible ecuación.

Una marcha con toda Europa

El presidente francés, François Hollande, convocó ayer a una marcha multitudinaria para mañana, en París, en homenaje a las víctimas del atentado. El mandatario encabezará la movilización, en la que se reclamará por la unidad nacional y se repudiará al terrorismo.

Asistirán el primer ministro británico, David Cameron; la canciller de Alemania, Angela Merkel; el primer ministro de Italia, Matteo Renzi, y el presidente del gobierno español, Mariano Rajoy. También irán los mandatarios de Holanda, Dinamarca, Finlandia, Luxemburgo, Portugal y Malta.

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