Relaciones de Bolivia y EEUU, de porrazo en porrazo

La Paz, Abi
Las actividades políticas de la estadounidense Agencia de Cooperación (Usaid, por sus siglas en inglés) erosionaron el miércoles las relaciones frágiles de Bolivia y Estados Unidos, en su nivel más bajo desde fines de 2008, y mandaron a la congeladora el Acuerdo Marco, tendente a la restauración plena del vínculo bilateral, que las cancillerías de ambos países estaban a punto de abrochar.

La relación bilateral, caracterizada por una estabilidad de fondo de pozo desde 2008, cuando el presidente Evo Morales expulsó al embajador de Estados Unidos, Philip Golberg, tras denunciarle por conspiración, y desde que su entonces colega George W Bush hiciera lo propio en reciprocidad con el boliviano Gustavo Guzmán, tendía a corromperse más aún luego que La Paz denunciara, con documentos, que personeros de la Secretaría de Estados de EEUU contactaban a dirigentes indígenas bolivianos involucrados en una protesta.

La denuncia de La Paz no fue desmentida específicamente por el ministro consejero de la Embajada de Estados Unidos en Bolivia, William Mozdzierz, sino, más bien, admitida, de manera tácita, durante una consulta a que fue convocado por la Cancillería boliviana en La Paz.

"Yo no voy a entrar en detalle acerca de nuestras conversaciones, pero puedo decir que hemos confirmado lo que dijimos ayer (lunes, en un comunicado escrito) que la Embajada y el gobierno de los Estados Unidos no tiene nada que ver con la marcha indígena", afirmó el diplomático estadounidense.

El lunes, la legación estadounidense en La Paz confirmó, por escrito, que efectivamente sostuvo "contactos" con "sectores" sociales bolivianos, pero no desmintió que entre éstos se incluyeran a los líderes de la marcha de originarios de 20 de las 64 organizaciones que habitan el Territorio Indígena Parque Nacional Isibore Sécure (TIPNIS) que marchan hace 10 días en oposición a la construcción de una carretera que vinculará el centro subandino con el nordeste amazónico de Bolivia.

Cinco legaciones diplomáticas consultadas en La Paz explicaron, a condición de anonimato, que contactan por sí o por medio de sus agentes de cooperación, efectivamente a representantes de sectores con los que cooperan, pero remarcaron que "no es de estilo" hablar con dirigentes de sectores o grupos en conflicto interno.

El domingo último, Morales enseñó públicamente registros de llamada telefónicas, obtenidos vía requerimiento fiscal, que cruzaron funcionarios estadounidenses con dirigentes de la protesta indígena, entre otros a la esposa del líder de la Confederación Indígena del Oriente Boliviano, Adolfo Chávez, el dirigente del Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu, Rafael Quispe y, de manera inopinada, también con el diputado oficialista Pedro Nuni.

Los contactos fueron entablados por un funcionario de la Embajada de Washington, el boliviano Eliseo Abelo.

"La Embajada de Estados Unidos ha reconocido de manera expresa que esas comunicaciones registradas corresponden verazmente a llamadas sostenidas entre el asesor de la sección política y económica de la Embajada norteamericana con los líderes y personas indígenas informadas por el Gobierno, es decir Rafael Quispe, Pedro Nuni, la esposa del presidente de la Cidob Adolfo Chávez", confirmó el ministro de la Presidencia y canciller interino, Carlos Romero, que se entrevistó con Mozdzierz.

Un mes después que La Paz y Washington informaran que tenían prácticamente a punto el Acuerdo Marco, el director de la Agencia de Desarrollo de Macrorregiones y Fronteras, Juan Ramón Quintana, ex ministro de la Presidencia (2006-2009), denunció que EEUU ha montado la segunda conspiración para tumbar a Morales, desde 2008, oculta detrás de la caminata de indígenas en oposición a la construcción de la carretera de 300 km entre los departamentos inconexos de Cochabamba y Beni, cuyo trazo toca el TIPNIS.

"Así como desmantelamos el golpe cívico prefectural (de 2008), con la misma firmeza y templanza tenemos que expulsar inmediatamente a Usaid. Este es un acto patriótico. La expulsión de Usaid tiene que convertirse en mecanismo de autodefensa de nuestro territorio. Usaid financia becas a indígenas para defender la política imperial en el país", proclamó el funcionario.

Quintana acusó a Usaid, convertida en incordio en la relación bilateral, de dividir a las organizaciones sociales y generar conflictos que obliguen la intervención de la fuerza pública.

El Acuerdo Marco se negoció bajo la premisa que la agencia antidroga de EEUU (DEA, por sus siglas en inglés), expulsada por Morales, también en 2008 por conspiración, no volvía bajo concepto alguno a operar en Bolivia.

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