Las primeras palabras de los mineros: "Estamos bien, esperando que nos rescaten"

Copiapó, CHILE, ABI
Fuerte y claro se escuchó a los mineros atrapados en el primer contacto sonoro que tuvieron con los rescatistas. En la tarde de este lunes 23 de agosto, el ministro de Minería, Laurence Golborne, habló telefónicamente con ellos.
Así comienza el reportaje publicado el martes por el diario El Mercurio de Chile escrito por su enviado especial a Copiapó Leonardo Nuñez.

Este es el diálogo cargado de emociones que sostuvo con Luis Urzúa, quien era el jefe de turno cuando media mina San José se vino abajo hace 18 días.

Ministro: Aló, ¿Con quién hablo? (Están aplaudiendo, comenta Golborne) ¿Me escucha? Lo estamos escuchando todos fuerte y claro. ¿Quién habla?

Respuesta: Está hablando el jefe de turno, Luis Urzúa.

Ministro: Luis Urzúa, acá habla el ministro Laurence Golborne. Estamos reunidos 20 personas acá para proveerles ayuda inmediata. ¿Cómo se encuentra, cómo están?

Urzúa: Correcto, estamos bien. Esperando que nos rescaten.

Ministro: Perfecto, estamos en eso. Primero les estamos enviando agua para que se hidraten con instrucciones que están enrolladas alrededor de la "paloma" que enviamos.

Urzúa: Mire, hemos estado bebiendo algo de agua. En estos días hemos comido poco, lo único que teníamos en el refugio.

Ministro: Perfecto. Los vamos a poner en contacto con el médico que está a cargo del suministro. Él los va a ir instruyendo, está en los papeles que va en la "paloma" para que ustedes los respondan y los lean.

En este minuto cortan el contacto y viene uno posterior.

Ministro: Lucho, nuevamente el ministro de Minería. Le quiero contar que acá el país entero ha estado siguiendo estos 17 días...Esta ha sido una tarea del país completo que ha estado pendiente del proceso de búsqueda y rescate que hemos iniciado. Tengan la certeza, ayer Chile entero celebraba en todas las plazas que habíamos tomado contacto con ustedes.

Urzúa: ¿Necesitamos una respuesta?

Ministro: Todas las que quiera.

Urzúa: Se acuerda que teníamos unos compañeros que iban saliendo hacia afuera (el día del derrumbe) No sabemos si salieron o no.

Ministro: Salieron todos ilesos. No hay ninguna fatalidad que lamentar (los mineros atrapados aplauden y gritan).

Ministro: Quiero que sepan que acá afuera de la mina se ha instalado un campamento donde están todas sus familias (más aplausos y gritos de los mineros).

Ministro: La gente ha estado bien cuidada, han estado tranquilos, han sufrido estos 17 días, pero saben que están ustedes bien y eso los tiene con gran esperanza. Tengan plena confianza que estamos aquí haciendo todos los esfuerzos para llegar a ustedes a la brevedad. Un gran abrazo a todos.

Tras relatarle Urzúa al ministro que buscaron una salida por las chimeneas, Golborne les cuenta que están bloqueadas y les recomienda que se alejen de la zona de esa roca porque es inestable. Lo último que se escucha es a los 33 mineros entonando el himno nacional.

NR.- Se estima que el rescate de los 32 mineros chilenos y uno boliviano, Carlos Mamani, se prolongará entre tres a cuatro meses porque deben ingresar hasta 700 metros de profundidad a razón de 20 metros por día como máximo.

De acuerdo con los especialistas, se trata de una estructura con la que hay que tener mucho cuidado porque cualquier error puede provocar nuevos derrumbes.

Dijeron que la mina San José de Copiapó, que alberga aún yacimientos de cobre y de oro, ha sido explotada en demasía por las empresas, lo que ha debilitado su estructura.

Por ello es que la operación de rescate será demorada, pero con un apoyo de tecnología de punta y sin descuidar que los mineros atrapados reciban los suficientes alimentos, agua y otros para que sobrevivan sin problemas el tiempo que tome su salvamento.

De acuerdo con el relato del hermano de Carlos Mamani, Luis Andrés, apenas supo del accidente se trasladó a Copiapó desde Cochabamba, donde reside.

Subrayó que su hermano tiene 23 años y era uno de sus primeros trabajos a los que accedió para ganar un salario que le permita mantener a su hijo.

Dijo que cuando el domingo se tuvieron señales ciertas de que los mineros atrapados en las profundidades estaban vivos, hubo una explosión de satisfacción, no solamente de su parte en esta población chilena, sino de toda su familia boliviana, la mayoría reside en la ciudad de Oruro y parte en Cochabamba.

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