¿Fin de la invasión a Irak?

BBC Mundo, Washington
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ratificó este lunes una de sus promesas de campaña: las tropas estacionadas en Irak empezarán a retirarse el 31 de agosto, en un proceso que estará completo a fines del próximo año.
"Como candidato presidencial prometí llevar la guerra en Irak hacia un final responsable", dijo Obama ante un congreso de veteranos heridos que se realizó este lunes en Atlanta, Georgia.

Desde sus tiempos de senador Obama calificó la iraquí como una "guerra equivocada" que desplazó el foco de lo que en su opinión debió ser el centro de los esfuerzos militares estadounidenses: las operaciones en Afganistán.
Al llegar a la presidencia, Obama replanteó la estrategia militar, elevó el perfil de Afganistán, que dejó de ser la "guerra olvidada" como la calificaban los medios, y ordenó la reducción del compromiso militar en Irak, paso que empezará a cumplirse este mes.

¿Terminó la guerra?


El inicio del retiro no significa que para EE.UU. terminó la guerra en Irak.
"La cruda realidad es que no hemos visto el final del sacrificio estadounidense en Irak" como muy cuidadosamente, dijo el presidente Obama.
En las palabras del mandatario lo que termina es "la misión de combate" y se pasa a una "misión diplomática" en la que se hará énfasis en el trabajo de civiles estadounidenses en la estabilización del país árabe.

Por lo pronto en Irak seguirán unos 50.000 soldados que se encargarán de seguir entrenando a las fuerzas de seguridad iraquíes, el sustituto del ejército del depuesto presidente Saddam Hussein.
Está previsto que esas tropas se retiren también a mediados del 2011, pero voceros del Pentágono han advertido que ese cronograma podría alterarse según sean las condiciones de seguridad en la región.

Flexibilidad

Algunos han desaconsejado a Obama que cumpla con el anunciado retiro sin tomar en cuenta la compleja situación política en Irak, en la que cinco meses después de las elecciones todavía no ha habido acuerdo para formar un gobierno.
Ryan Crocker, el anterior embajador estadounidense en Baghdad, reconoció al diario The New York Times "estar un poco nervioso" por el retiro en medio del inestable ambiente político iraquí y sugirió que los planes militares de EE.UU. deben mantener la "flexibilidad".

Sin embargo, los planes siguen como estaban previstos y en los próximos días vendrán nuevas presentaciones presidenciales con las que la Casa Blanca promocionará lo que en círculos políticos se define como "la transición en Irak".
Obama ha pasado meses enfocado en temas con el derrame petrolero en el Golfo de México o las peleas parlamentarias para aprobar su agenda de reformas y ha dejado de lado lo que fue una de sus promesas más atractivas: el retiro de Irak, una guerra que llegó a calificar de "tonta".

Cálculos políticos

Aunque la decisión de "traer los muchachos a casa" puede servir a los demócratas este noviembre, cuando se realicen las elecciones parlamentarias de medio tiempo, Obama no puede presentarse como el presidente de la paz, a pesar de haber ganado un Nobel en ese departamento.
Muchos de los seguidores del mandatario resienten el que éste haya simplemente cambiado de guerra y esté reduciendo la presencia en Irak para apuntalar las operaciones en Afganistán.

Sin embargo, la Casa Blanca afirma que tras la reducción de tropas en el frente iraquí y los aumentos en el afgano habrán 146.000 soldados estadounidenses en escenarios de guerra, 21.000 menos que los que había cuando Obama asumió el poder.
El problema para el gobierno estadounidense será cómo establecer un cronograma de retiro para las fuerzas en Afganistán, aunque se ha asomado la posibilidad de que en junio del próximo año empiecen a salir algunos contingentes.

Con nueve años en desarrollo, Afganistán se ha convertido ya en la guerra más larga que han combatido los estadounidenses y que este mes experimentó su mes más sangriento.

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