Ana María Romero enfrenta trance de salud con bizarría, humor y realismo

La Paz, ABI
La presidenta con licencia del Senado de Bolivia, Ana María Romero, afronta con bizarría, humor y realismo su mayor trance de salud y se dijo dispuesta el martes a librar la batalla decisiva, en una sala de quirófano.
"Estoy jodida", afirmó con picaresca la senadora a punto de cumplir 70 años y que adolece de un problema gastrointestinal severo que la mantiene en reposo absoluto hace cinco meses, en declaraciones a radio Erbol, en una entrevista en que se dijo llana a capear el temporal.

Romero de Campero, que nunca dejó mencionar el apellido de su esposo en sus actuaciones públicas y privadas, se ha inscrito en la lista de las mujeres más sobresalientes de finales del siglo XX y principios del XIX bolivianos.

Se trata de la primera Ombudsman boliviana que desde la Defensoría sacó a relucir, entre 1999 y 2004, su talante progresista y sensibilidad por los carenciados y la instauración de un proceso de cambio en Bolivia.

"Tengo unos tubos en la barriga que me provocan dolor. Me van a operar nuevamente", anunció la ex Defensora del Pueblo, ex corresponsal de la agencia de noticias de Alemania DPA y ex directora del desaparecido periódico católico Presencia, referente de la resistencia a la dictadura militar entre 1964 y 1982 en Bolivia.

Romero se desempeñó en el equivalente a la Portavocía presidencial o Ministerio/Secretaría de Informaciones, durante el gobierno del ex presidente Wálter Guevara Arce, derrocado en medio de un cruento golpe militar en noviembre de 1979.

La televisión boliviana reprodujo este martes las imágenes de la celebrada "Anamar" el día, la tercera semana de enero último, en que fue investida titular del Senado de Bolivia.

Romero lució a la sazón delgada, pero de muy buen semblante.

Resuelta a dar batalla, la legisladora dijo que se somete a un tratamiento médico prescrito por un equipo de galenos que la atiende día y noche.

"Ahora estoy en tratamiento con gente profesional y muy linda", afirmó.

Una fuente de su entorno confió a la ABI que la nueva operación, la segunda en los últimos meses, será practicada en algunas semanas más.

"Tengo cuatro metros de tubo en el estómago y eso no me lo pueden jalar; me tienen que abrir nuevamente", confidenció a Erbol.

Romero, uno de los epígonos de la lucha popular contra el gobierno del ex presidente ultraliberal, Gonzalo Sánchez de Lozada, derrocado en medio de una insurrección popular en octubre de 2003, dijo afrontar el momento con entereza y realismo secante.

"Para qué hacer tanto esfuerzo si ya sabemos el final", sostuvo Romero antes de quebrarse por un instante mientras declaraba, vía teléfono, a la radioemisora de La Paz.

La lenta recuperación tras la operación que le fuera practicada a mediados de marzo parece haberle planteado certezas.

"Me estoy agotando. Estoy muy adolorida, no puedo liberarme del dolor de estómago", dijo al asegurar que su delicado estado de salud le mantendrá algunos meses más lejos de su curul.

"No estoy (en este momento) para retornar al Congreso", recalcó la mujer que pese al dolor mostró signos de alta lucidez.

Romero se expresó conmovida con quienes le brindaron, desde las urnas, apoyo para ascender hasta el tercer cargo más importante de la administración boliviana en línea sucesoria a la Presidencia.

"Estoy muy dolida por haber decepcionado a tanta gente que votó por mí; esto es un dolor aparte", lamentó la titular de la Cámara de Senadores.

Su ausencia extendida en la cámara alta de la Asamblea Legislativa Plurinacional ha planteado un trance en la representación territorial del departamento de La Paz.

Luego de su baja, apenas un entuerto gastrointestinal le planteara un jaque en el pasado reciente, su suplente, el empresario agroecológico Javier Hurtado, aquejado por un problema de salud, renunció al cargo electivo.

Ni bien sea conformada la nueva estructura del naciente Tribunal Electoral Plurinacional, su sucesor será designado de entre los legisladores suplentes plurinominales enlistados por el Movimiento Al Socialismo, de acuerdo con la carta constitucional boliviana.

Ana María "nos ha dejado un vacío tremendo" dijo su colega y correligionario Fidel Surco, que se dijo convencido que Romero sorteará la prueba de vida.

Su también colega y senador opositor, el ex militar Marcelo Antezana, le dio "fuerza espiritual" a la distancia para amagar el mal gastrointestinal.

"Lo que está ocurriendo con nuestra Presidenta titular de la Cámara de Senadores, nuestra adhesión y darle la fuerza espiritual para que pueda soportar y Dios mediante vencer esta situación y pronto podamos tenerla, nuevamente con nosotros", dijo.

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