lunes, 5 de junio de 2017

Nuevas grietas y derrumbes aumentan riesgo en el Cerro Rico

En una visita a la montaña potosina, Página Siete verificó la presencia de decenas de rajaduras y boquetes. El último gran hundimiento fue el pasado 5 de mayo, poco antes de la llegada de una comisión de la Unesco. Se creó un consejo consultivo que pide una pausa en la extracción minera. El Alcalde pide consenso.

Leny Chuquimia / Potosí
La aparición de nuevas grietas y hundimientos amenazan al Cerro Rico de Potosí, que ostenta el título de Patrimonio de la Humanidad desde 1986 y está en la lista de riesgo de la Unesco desde 2014. Para evitar el colapso de la histórica montaña, el Comité Cívico Potosinista (Comcipo) pide que se detengan los trabajos que dan ingresos a miles de mineros. El municipio busca consenso.


En una visita al Cerro Rico de Potosí, Página Siete verificó la presencia de rajaduras, boquetes pequeños y de magnitud. El último hundimiento de consideración data del pasado 5 de mayo.

Patrimonio en riesgo

En 2009, una grieta de 12 metros de profundidad y siete de diámetro encendió la alerta para la montaña. En los siguientes cinco años, ese cráter avanzó sin pausa y "se comió” gran parte de la cúspide sin que ni miles de toneladas de relleno pudieran evitarlo.

Desde entonces las señales de un posible colapso no paran. Cinco siglos de explotación pasan factura al Sumaj Orcko, que dio la veta de plata más grande en la Colonia. Por su importancia histórica, el Cerro Rico fue declarado por la Unesco Patrimonio Mundial de la Humanidad, junto a la ciudad de Potosí, hace ya 30 años.


A más de 4.800 metros sobre el nivel del mar, en la montaña ahora el suelo se resquebraja bajo los pies. Aparecen boquetes que se extienden a lo largo de la corona del cerro. Como embudos, surcos menores se tragan la tierra.

A escasos 15 metros del gran cráter, un nuevo hundimiento se ha formado. Cada día es más grande porque de los bordes la tierra continúa desprendiéndose lentamente. Entre enormes rocas, quedan espacios completamente oscuros. Apenas se puede adivinar a qué distancia está el fondo.

El nuevo daño fue registrado la tarde del viernes 5 de mayo, apenas dos días antes de la llegada de una comisión de expertos de la Unesco a la Villa Imperial. La misión técnica tenía el objetivo de hacer seguimiento a los compromisos asumidos por las autoridades cuando el emblemático monumento ingresó en la lista de Patrimonio en Riesgo, en 2014.

"Hemos hecho seguimiento desde el primer hundimiento y hemos visto cómo cada día el cerro se hundía tres centímetros. Muchas veces las autoridades se han comprometido a preservar el Cerro Rico... pero nada”, sostiene el presidente de Comcipo, Jhonny Llally, mientras señala la grieta.

De aquel primer derrumbe queda la huella de una mancha verdusca en la punta del cerro. Cual si fuera un diente parchado con una amalgama no acorde al paisaje, el relleno deja ver en su superficie restos de llantas, hormigón aligerado y bloques de plastoformo.

Esa plataforma, que debió frenar el deslave, también se desmorona. "Es prácticamente un reloj de arena. Dentro del cerro están las chimeneas (ductos) por las que cae la tierra de la parte alta hacia la base”, explica el vicepresidente de Comcipo, Marco Pumari, que acompaña en la visita.

La comparación es precisa. Con cada grano de tierra que cae el tiempo para la montaña se acaba.

El último hundimiento tiene unos 40 metros de diámetro y 50 de profundidad. Es el más grande pero no el único. Alrededor, por encima de la cota 4.400, hay decenas de surcos que se pierden entre las rocas. No son registrados, aunque proliferan en al menos cinco áreas de alto riesgo del Sumaj Orcko.

La extracción no cesa

"Este va a ser el cementerio del Cerro Rico”, expresa Pumari al ver desde lo alto la maquinaria de Manquiri, una de las empresas mineras más grandes que aún extrae mineral de la antigua veta.

Pero la explotación no es reciente. La montaña guarda dentro suyo cinco siglos de extracción. A ellos se suma la falta de medidas eficaces para la preservación.

Actualmente hay poco más de 200 bocaminas en las más de 600 hectáreas de la montaña administradas por el Estado. En el interior hay 19 niveles con ascensores en el que se mueven mineros que trabajan para grandes empresas o cooperativas. Se calcula que son 30.000 y del cerro depende su subsistencia y la de sus familias.

El Decreto Supremo 27787 prohíbe los trabajos de exploración y explotación por privados o por la Comibol por arriba de la cota 4.400 del cerro. Sin embargo, la norma se acata poco o nada.

Cerca de la cima hay vehículos y mineros que suben y bajan. Varias camionetas están estacionadas detrás de enormes promontorios de tierra. "No es sólo de día. De noche hemos encontrado maquinaria pesada donde no debería haber explotación”, dice Llally.

En una cámara, el dirigente guarda imágenes de casi un centenar de inspecciones. En el registro audiovisual se ven mineros en volquetas que aprovechan la noche para trabajar allá, lo que está prohibido.

Cuando la Unesco emitió la declaratoria de riesgo, se determinó la reubicación de las cooperativas mineras. "El 2014 se han comprometido a reubicar a los mineros que trabajan sobre la cota 4.400. Después del nuevo hundimiento hemos tenido un consejo consultivo que en su resolución pide el cumplimiento de este compromiso”, reitera el dirigente cívico.

Una segunda resolución determina que se disuelvan los contratos del Estado con la empresa minera Manquiri. "Nada se cumple”, dice Llally y anuncia una demanda de la Comcipo por incumplimiento de deberes a diferentes instancias. "Pese a los llamados a preservar este patrimonio, no han tenido respuesta a pesar de las denuncias. Usted ha visto, no mentimos, sobre el riesgo”, asegura.

Tras la visita de la comisión de la Unesco, en mayo, representantes de los ministerios de Cultura y Minería junto a los gobiernos departamental y municipal de Potosí firmaron un acta de compromiso para trabajar en un plan que saque al Cerro Rico de la lista de riesgo.

"Al concluir su visita, la comisión técnica integrada por el especialista del Patrimonio Mundial de la Unesco, César Moreno-Triana, y el experto de ICOMOS Internacional, Ignacio Gómez, señalaron que se elaboró el documento Estado deseado de conservación para el retiro de la Ciudad de Potosí de la Lista en Peligro, con las respectivas medidas correctivas y un calendario para su implementación en un lapso de cinco a siete años. También se identificaron de manera conjunta los responsables institucionales de las acciones”, señala un comunicado de Culturas.

El documento será presentado ante el Comité del Patrimonio Mundial, en la reunión que se realizará en julio en Polonia.
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