Terremoto en Old Trafford
La goleada encajada en la Champions agravó la crisis en la que está sumida el United, que solo ha ganado dos de los once encuentros que ha disputado esta temporada. El puesto de Carrick peligra
Poco importó que Zirkzee marcase en el añadido. Apenas sirvió para maquillar el resultado, de aquella manera. Como andar envuelto en harapos pero presumir de afeitado. Sin utilidad alguna. A lo largo de la goleada encajada por el United, que terminó perdiendo por 4-1, alrededor de 500 de los 700 espectadores que poblaban la grada visitante se marcharon antes de tiempo. Tras el pitido final, Carrick se acercó hasta allí para pedir disculpas a las 200 personas que allí quedaban. Ignorando a sus jugadores, sin dirigirles palabras, sin tratar de levantar la moral.
Como ocurriese tras la derrota en el Metropolitano, cuando Martínez criticó el trabajo del director deportivo en el mercado de fichajes estival, otro jugador se encargó de dar un palo. El miércoles lo hizo el capitán. Fernandes criticó a su entrenador, aludiendo a la necesidad de ser más valiente, y de presionar hombre a hombre. Contestó Carrick en rueda de prensa. “En la segunda mitad intentamos un marcaje al hombre, y terminamos encajando el segundo gol”, explicó el inglés. “Estoy tremendamente decepcionado, frustrado. Más que frustrado, estoy enfadado. “Da igual el sistema, da igual la táctica, si no corres, tanto adelante como para atrás, no vas a ganar”.
Howe, Naglesmann y Conte
Por certeras que fuesen las palabras de Carrick, será él quien termine pagando los platos rotos. La inmediatez con la que se avecina el partido del fin de semana frente al Bournemouth es lo único que le ofrece cierta seguridad en un clima tan incierto. Habrá que ver qué sucede tras el domingo, frente a un equipo que empató 4-4 en su última visita a Old Trafford y que ganó por 0-3 en las dos anteriores. Howe, Naglesmann y Conte estarán atentos a ese encuentro. Sus nombres son los que se barajan para sustituir a Carrick.
Dos victorias en once partidos. Ese es el bagaje de esta temporada de un Manchester United que perdió en la primera jornada liguera frente a un recién ascendido, el Hull City, que dejó escapar una ventaja de 2-0 para terminar siendo eliminado por el Brighton en la Copa de la Liga. Un equipo que ha caído a la mitad baja de la clasificación de la Premier League y que es una sombra del conjunto que el pasado curso fue capaz de escalar desde una posición similar hasta clasificarse para la Champions League tras dos años de ausencia. Carrick, entonces entrenador interino, tomó las riendas del equipo y lo guio a ganar 12 de los 17 últimos partidos del curso. Un balance que le valió un contrato permanente en el banquillo de Old Trafford, donde la paciencia escasea.
Ten Hag, Amorim... ¿Carrick?
El de Carrick tiene pinta de terminar siendo un nombre más en la lista de entrenadores desdichados en el Manchester United. El inglés llegó en enero para suplir la marcha de Amorim, que a su vez había llegado a media temporada para remplazar a Ten Hag. El holandés ha sido el único entrenador que en los últimos diez años ha llegado al final de un curso, para preparar con tiempo el siguiente. Su predecesor fue Rangnick, que a su vez ocupó el puesto dejado por Solksjaer, que vivió una situación similar por la que hoy atraviesa Carrick. Exjugador, entrenador interino, entrenador permanente, y despido. De hecho, el propio Carrick tomó el cargó entre la salida del noruego y la llegada del alemán.
Tanto despido ha tenido también sus consecuencias económicas en concepto de indemnizaciones. Desde que Ferguson decidiese jubilarse en 2013, el Manchester United ha pagado casi 120 millones de euros en despidos. Algo más de diez millones y medio costó terminar el contrato de Amorim antes de que éste venciese. Parece que es cuestión de tiempo que Carrick sea el próximo a unirse a la lista de once entrenadores, entre interinos y permanentes, que han pasado por el banquillo de Old Trafford desde la salida de Ferguson.
Ni estrategia ni paciencia
Las ansias de la directiva del Manchester United de volver a ser uno de los mejores equipos del mundo le anda pasando factura. No hay estrategia, sino improvisación. La necesidad de encontrar una solución a corto plazo, sin pararse a analizar las consecuencias a largo plazo. Tanto en el banquillo como en el césped. Ten Hag describió esta cultura como tóxica recientemente en una entrevista para The Athletic, aludiendo que los mandatarios del club mancuniano otorgan poderes a los jugadores, que les permite discutir la autoridad de los entrenadores.
Y lo cierto es que pocos entrenadores han tenido la oportunidad de reconstruir el equipo a su antojo, y de encontrar el tiempo y el espacio para maniobrar. La inmediatez manda. Pero esta también tiene sus consecuencias. Entre las cinco últimas temporadas, el United se ha gastado casi 1.120 millones de euros en fichajes, y vendiendo a la baja, recaudando alrededor de 350 millones. El último verano fue el de menor gasto, pero el equipo, como señaló Martínez hace unas semanas, no tiene la capacidad de competir con los equipos punteros de Inglaterra ni Europa. No parece que haya plan alguno, ni la paciencia suficiente para revertir esta situación. Ese es el infierno particular en el que están sumidos los diablos rojos.


