Atlético de Madrid: “Calderón, cuánto se te añora, viejo”

Hoy cumpliría 60 años el campo del Atleti durante 51. AS recorre donde se levantó con Rodri, Ruiz, Santaelena y Pantic. Sus recuerdos, lo inolvidable.

Patricia Cazón
As
Lo cierto es que se hace raro girar en Pirámides y que allá al fondo lo que se vea ya no sea el Calderón. Todo ha cambiado donde, hasta hace nueve años, se levantó el estadio del Atlético durante 51, de 1966 a 2017. Dos edificios cebra, un Mercadona y un solar alrededor de un pequeño parque ovalado que simula, a escala, su césped, están hoy donde ayer todo estaba. Lo recuerdan cinco balones de piedra y una placa conmemorativa bajo la que se halla una cápsula del tiempo con un trozo de césped, una piedra, una butaca, una bandera, una camiseta, fotos del primer y último gol, un cartel del primer partido y un mapa con los precios de las entradas del último.

Todo huellas de un Calderón inolvidable, aunque ya solo sea levantándolo en la imaginación. La M-30 ya transcurre por completo debajo. Encima, de todos los bares que había, solo permanecen dos como entonces: el Duratón y el Pirámides. Hasta aquel asador argentino llegando al Paseo de los Melancólicos es hoy un McDonald’s. Ese Paseo de los Melancólicos en el que se levantó el Calderón. Y qué felices fuimos allí. Todo comenzó un 2 de octubre de 1966, hace justo 60 años. AS ha recorrido dónde estaba con cuatro de los hombres que lo honraron desde la hierba. Para hacerlo inolvidable. Rodri fue el comienzo. Ruiz, la consolidación. Santaelena, los años de las Copas de Jesús Gil. Pantic, el doblete. Así lo recuerdan ellos.

“Calderón, cuánto se te añora, viejo”Ruiz y Pantic pasean en los alrededores de lo que era el Vicente Calderón.JESUS ALVAREZ ORIHUELA

Rodri: “Cuando llegamos, le faltaba terminarse”

“Yo jugué aquí antes de que esto fuera Calderón”, dice Roberto Rodríguez Aguirre Rodri (1942) con los ojos en ese parque que, después y una vez, fue el estadio. Rodri estaba allí aquel 2 de octubre de 1966 en el que se inauguró. Portero en ese once con Colo, Griffa, Rivilla; Glaría, Iglesias; Cardona, Luis, Mendonça; Adelardo y Collar. Muchos ya no viven y a Rodri se le pone agua en los ojos al verbalizarlo. A sus 84 años no solo conserva el físico, también la memoria. Intacta, enciclopedia. “El primer gol fue de Luis allí”, dice señalando desde el Mercadona donde se levantaba la portería del fondo norte. Minuto 20 de aquel Atlético-Valencia primero, jugado a las 12:45, “hora atípica”, por las teles: el campo aún sin focos. “Se los pondrían para la Vojvodina: el día antes el otro portero y yo diciéndoles a los técnicos donde nos deslumbraban y no”, rememora. “Recuerdo que aquel primer día llovía, que había goteras y que nos sentíamos tan extraños aquí como el Valencia”. Un partido que acabó 1-1. En aquella portería del fondo norte también recibirían el Atleti, Rodri y el campo su primer gol. “De Paquito”. Pronto todos, ellos incluso, dejaran de añorar el Metropolitano de Ciudad Universitaria. Su Atleti ganaría en el Manzanares, como primero se llamó el Calderón, tres Ligas (en 1966, 1970 y 1973) y una Copa (1972).

“A nosotros nos tocó pasar la travesía en el desierto. Cuando llegamos, este campo al 15%, todo grúas aún”. “Voy a hablarte de Luis como compañero. Era un hombre íntegro en todos los sentidos”. “El de antes era un fútbol más romántico. ¿Sabes qué echo de menos? El olor a puro”. “No soy de los que piensan que cualquier tiempo pasado fue mejor. Fuimos muy felices aquí, el fútbol más romántico y humano, pero nos hemos ido a un campo mejor y, como rojiblanco, me alegro mucho”.

“Calderón, cuánto se te añora, viejo”Rodri posa para AS.EDUARDO CANDEL REVIEJO

Ruiz: “La afición era mi rincón de seguridad”

Solo Collar (10) y Koke (8) han llevado más años el brazalete de capitán al brazo que Miguel Ángel Ruiz (1955): fueron 6, como Gabi, de 1981 a 1987. Un hombre, defensa en la hierba, que vivió el equipo desde muchos más ángulos. El Madrileño (1975-77), la dirección deportiva (1994-2001) y de cantera (2014-2018), comentarista en la tele. Una de esas personas que, cuando hablan, hacen Atleti. Certero, sabio, elegante. “En esta portería”, dice señalando aquella del fondo norte, “hice mi primer gol con el primer equipo, contra el Sevilla. Tengo una foto preciosa”. Su debut fue un 9 de octubre de 1977 ante el Cádiz. “Sustituyendo a Luiz Pereira, algo para mí impresionante”. Mira a su alrededor y, donde hoy hay vacío, él sigue viendo aquello que nunca se irá. “Mi rincón de seguridad siempre era la afición”. Una afición que llenaba el campo también los domingos por la mañana, en los partidos del Madrileño en el que él jugaba. “El primer equipo al que yo llegué tenía 7, 8 jugadores de entonces, de cantera”. Ahí jugaría de 1977 a 1987. En un Calderón ya sin grúas. Ganaron la Copa y la Supercopa de 1985.

“A mí me ha costado mucho volver por aquí. Como soy de Toledo, iba en coche, con mi mujer, la M-30, y veíamos como poco iba desapareciendo... De llorar. Esta era una vida. Toda una vida aquí. Estuve en el Madrileño desde 1973 a 1977. Jugábamos aquí. De mañana. ¿Tú sabes lo que era ver su grada llena?”. “Si a los jóvenes de la cantera no les das historia, les dejas huérfanos de memoria, sin memoria no podrán comprender la grandeza y dimensión del equipo en que se encuentran”.

“Calderón, cuánto se te añora, viejo”Ruiz posa para AS en el parque que se sitúa donde el Vicente Calderón.JESUS ALVAREZ ORIHUELA

Santaelena: “Salía y miraba arriba, buscando a mi padre”

Alfredo Santaelena (1967) jugaba en el Getafe cuando Jesús Gil le fichó. “Fue al término de un amistoso en Las Margaritas frente al Atleti, yo estaba en la ducha. Me llamaron. Gil quería verme. Salí con mi toalla y mis chanclas, a saludarle. ‘En el campo parecías más alto’, me dijo. Claro, ese tiarrón que Gil era y yo con mi 1,70 metros...”. Daba igual. Estaba fichado. Rojiblanco de 1989 a 1993, dice que no fue un jugador de muchos goles, pero sí de importantes. Suyo fue el que le daría al club la Copa de 1991 ante el Mallorca. También estaba en la de 1992, la ganada en el Bernabéu, gol de Futre. “Uno de los mejores compañeros que he tenido. Cómo corría la banda...”, dice señalando la hierba en el parque donde entonces sería. “Siempre que salía al campo, miraba al palco para buscar a mi padre”. Luis, como a Ruiz, también le entrenó. “Del rival olvidaos, nos decía. Sed vosotros”.

“Qué nostalgia se siente al estar aquí. El Calderón fue el estadio en el que yo crecí futbolísticamente y ver que ya no está te da mucha pena. Y esa nostalgia, creo, que es compartida por todos los atléticos”. “Yo me quedo con mi debut. Un amistoso ante el Stuttgart. Según salía al campo buscaba a mi padre en el palco”. “Luis fue uno de los mejores entrenadores que tuve. Siempre defendía a sus jugadores a muerte. Y Futre, uno de mis mejores compañeros”.

“Calderón, cuánto se te añora, viejo”Alfredo Santaelena posa para AS.EDUARDO CANDEL REVIEJO

Pantic: “Nunca olvidaré el día del Albacete en 1996

“Esto es surrealista”, dice Pantic al poner un pie en el lugar donde Ruiz le indica que estaba su córner, donde, en su honor y desde el doblete, crecieron flores. “Lo llevo en el corazón”, confiesa. Lo de Margarita, la aficionada que, desde entonces y aún hoy y en el Metropolitano, las planta en su nombre. “Aquí daba Milinko clases de tiro”, dice Ruiz señalando el punto exacto. “El Calderón tenía algo especial”. Nunca olvidará algo inolvidable. Aquel partido ante el Albacete en el que su Atleti le añadiría la Liga a la Copa (ganada tras gol suyo) para el doblete de 1996. “Miraba a la grada y pensaba: ‘Gil ha abierto las puertas y aquí hay el doble”. Pero era la misma. La de siempre. La suya. La del Atleti en aquel estadio que ya no está y siempre será. “Nacimos el mismo año, ¿sabes?”. Leyenda y campo. Ambos de 1966.

“El Calderón es el gran amor nuestro, el de todos los que jugamos aquí. El Metropolitano está muy bien, todo ha crecido muchísimo, pero el Calderón... Yo soy un nostálgico”. “Yo puedo presumir de algo que me pone muy orgulloso: el Calderón nunca me pitó, nunca en tres años”. “Las flores de Margarita en el córner siempre las llevaré también en mi corazón”. “A pie es la primera vez que vuelvo. Y resulta hasta surrealista. Mirar, no ver nada y pensar que aquí una vez fue todo”.

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