Rosario Central 1 - Newell's 1 / Drama para Central

Empate entre polémica en el clásico de Rosario. El tanto de Gastón Ávila no fue suficiente. En el descuento, y tras una tangana, Coccaro marcó las tablas.

Eduardo Burgos Rodríguez
As
En Rosario manda Di María. Nadie más. A Rosario Central se le escapa un Clásico marcado por la intensidad y nervios que derivó en una trifulca final en el descuento. El solitario tanto de Gastón Ávila, a centro de Di María, no fue suficiente para batir a la Lepra. A uno del final, y con drama de por medio, Coccaro anotó el empate, con el VAR apoyando la decisión tras casi dos minutos con el partido parado y con la intervención de la policía en el verde.

Di María volvió a Argentina era para vivir partidos como este. A sus 38 años todavía tiene la intensidad de un debutante, a pesar de que la edad pase factura. No por nada desde su regreso, con el título de campeón de la tabla anual de por medio, el club vive el mejor momento de su historia reciente. Ante Newell’s una victoria era importante para seguir con su histórica racha de siete partidos ganados. Casi nada. Pero un Clásico es un Clásico y en Argentina es sinónimo de guerra, y a veces de hasta batalla campal -el autobús de la Lepra fue testigo de lo que se venía-.

Como anunciara la AFA, nada más cumplido el 10′ en el luminoso el colegiado paró el partido para iniciar el minuto de aplausos por la retirada de Leo Messi de la Selección. Hasta ese momento todo bien, salvo por la propia afición del Canalla, que no paró de corear el nombre del ‘Fideo’ durante esos 60 segundos. Su gente agradeció al campeón del mundo en Catar 2022 su legado, que nada tiene que envidiar al del propio Leo, pensará alguno.

Más allá de eso, el partido se tornó en un combate donde brillaba más lo que pasaba sin la pelota de por medio que con ella en las botas. No sería hasta el tiempo añadido que el marcador se movería por primera vez. A centro de Campaz de córner, Gastón Ávila se las ingenió para rematar de volea el rechazo de un defensor al primer palo. Gol y alirón. La alegría, con la grada desatada a la órden del ‘Fideo’ de animar, se volvió una constante durante toda la segunda parte. La victoria parecía estar en el bolsillo, especialmente por la inefectivdad entre los tres palos. Pareció y nunca fue.

Sangre y goles

En el último cuarto de hora se vivió el drama de lo que supone un Clásico. Una entrada de Alexis Soto sobre Santiago Solari derivó en una tangana con varios expulsados y amonestados de por medio. Los nervios estaban a flor de piel. Parecía que cualquier cosa podía pasar, entre medias la propia salida del ‘Fideo’ tras dejarlo todo en el campo. Y en el descuento se consumó la pesadilla.

Porque Coccaro le ganó la posición a Ovando para anotar el tanto del empate. El colegiado amagó con anularlo por un posible fuera de juego. Los pitos e insultos desde la grada fueron la sinfonía durante los dos minutos que tardó el VAR en dar por bueno el gol. El goleador no dudó, salió corriendo para celebrar el empate que supo a victoria delante de la grada, con esta última reaccionando con una lluvia de objetos, al punto de que la propia policia tuvo que intervenir y pedir a los jugadores que se alejaran cuanto antes. En Rosario el fútbol se vive de otra manera y qué manera.

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