Olmo como ejemplo
Flick agradeció su actitud en Mestalla por lo que representa para el grupo. Un campeón del mundo sudando para ensanchar la goleada, con dos asistencias en cinco minutos, hasta el 0-5.
De vuelta a casa, sin embargo, le ha tocado volver a remar. Fermín, competencia directa, ha empezado como un tiro, multiplicando goles y asistencias en los primeros cuatro partidos (4-2) y Flick se ha decantado por el andaluz, que pudo hacer la pretemporada completa después de perderse el Mundial por aquella desafortunada lesión en el quinto metatarsiano del pie derecho.
Olmo, sin embargo, siempre factura. Flick agradeció su actitud en Mestalla. En lugar de salir a pasearse con el partido resuelto (0-3), fabricó dos goles en un periquete. En el 0-4, se asoció con Pedri, con el que habla el mismo idioma. Y en el 0-5 escapó de todos hasta dar con Lamine, que tenía cosas que celebrar en el cumpleaños de su hermano Keyne. Una de esas actuaciones exprés que no dan puntos físicos, pero que sí agradan a los entrenadores por lo que tienen de didáctico para el grupo. Un campeón del mundo sudando para ensanchar la goleada.
Olmo apenas acumula 131 minutos esta temporada. Pocos, sin duda. La experiencia acumulada, sin embargo, le permite ser paciente. Su estatus, a estas alturas, ya es inamovible. Y las temporadas son largas. Habrá momentos. Autor de aquel gol en Milán que dio esperanzas al Barça en la semifinal contra el Inter, es un jugador con estrella en momentos especiales y esos todavía están por llegar. Los objetivos del Barça esta temporada son ambiciosos, Olmo lo es y, como tantas otras veces, le tocará estar preparado. Muy cerca, por cierto, está una cita especial para él. La Selección estrenará la segunda estrella y él regresará a Croacia, donde lo quieren como a un hijo. Pero esa será otra historia.


