Los intocables
Por talento, jerarquía y liderazgo es indiscutible que los tres magníficos deben ser el escuadrón de Mou, pero el problema nace cuando la condición de intocable deja de ser una consecuencia del rendimiento para convertirse en un estado permanente.
Se suponía que en el regreso de Mou, esa autoridad con las estrellas, la potestad para tomar decisiones que a Xabi Alonso le costaron caras, era un factor más valorado que su trayectoria reciente en los banquillos. La autoridad dentro de un vestuario que demandaba mano dura, de momento, no se ha trasladado fuera en decisiones deportivas. A la hora de la verdad, Güler sigue siendo el jugador más fácil de rotar o sustituir, aunque esté dando una lección de fútbol. Había coartada en La Cartuja, pero sin el turco al Real Madrid se le apagaron las luces.
Por talento, jerarquía y liderazgo es indiscutible que los tres magníficos deben ser el escuadrón de Mou, pero el problema nace cuando la condición de intocable deja de ser una consecuencia del rendimiento para convertirse en un estado permanente. El crédito, entonces, se acaba confundiendo con inmunidad y es un mensaje asociado a la falta de meritocracia que puede afectar al grupo. Un cambio temprano no debe interpretarse como condena. El valor del equipo debe estar por encima de la individualidad si no se quieren repetir errores que alejaron los títulos.


