¿Los cerebros jóvenes se recuperan mejor de una lesión? Un estudio cuestiona esa idea

Investigadores de Texas A&M University compararon modelos animales de distintas edades y hallaron trayectorias diferentes en convulsiones, memoria, inflamación y coordinación motora tras un traumatismo cerebral

Infobae

La idea de que los cerebros jóvenes se recuperan mejor después de un traumatismo parece intuitiva y, durante años, funcionó casi como una certeza. Su mayor plasticidad cerebral, es decir, la posibilidad de reorganizar conexiones y adaptarse tras un daño, suele considerarse una ventaja frente al envejecimiento. Sin embargo, un nuevo trabajo sugiere que esa flexibilidad también puede tener un costo.


Investigadores de Texas A&M University observaron que, en ratones con lesión cerebral traumática, los animales jóvenes tendieron a desarrollar con el tiempo una mayor actividad asociada con la epilepsia postraumática.

En los animales envejecidos, en cambio, aparecieron menos señales de ese trastorno, aunque sí otras alteraciones vinculadas con inflamación, cambios en los circuitos neuronales y deterioro de la memoria. El hallazgo, publicado en la revista Experimental Neurology, sugiere que la edad no define una recuperación simplemente mejor o peor, sino distintos tipos de secuelas neurológicas.

Infografía con una ilustración de un cerebro dividido en dos sectores y seis recuadros con texto e iconos sobre ratones, neuronas y memoria.
La investigación de Texas A&M University halló que los animales jóvenes desarrollaron más actividad asociada con epilepsia postraumática tras la lesión cerebral traumática (Imagen Ilustrativa Infobae)

El estudio analizó la lesión cerebral traumática, conocida por la sigla en inglés TBI, una alteración causada por un golpe o daño en la cabeza que puede dejar consecuencias duraderas aun cuando la mejoría inicial parezca favorable. Durante cuatro meses, el equipo monitoreó de manera continua la actividad cerebral y evaluó cambios neurológicos, cognitivos y estructurales.

Los animales jóvenes desarrollaron más convulsiones crónicas, aunque aparecieron más tarde

Tras ese seguimiento, el equipo encontró dos patrones distintos. En los animales mayores, las convulsiones aparecieron antes, pero luego se estabilizaron y se mantuvieron en niveles más bajos a largo plazo.

En los jóvenes, en cambio, “la actividad convulsiva apareció más tarde, pero aumentó de manera sostenida con el tiempo”, señaló en el comunicado institucional Samba Reddy, profesor distinguido y Regents Professor de neurociencia y terapéutica experimental en Texas A&M University.

En los ratones jóvenes, las convulsiones crónicas aparecieron más tarde, pero aumentaron de manera sostenida con el paso del tiempo (Imagen Ilustrativa Infobae)

La diferencia entre ambos grupos cobra importancia por otro motivo: la epilepsia postraumática, un trastorno convulsivo crónico que puede manifestarse mucho tiempo después del golpe, sigue siendo una de las complicaciones menos previsibles de este tipo de lesiones. “Puede suponerse que los cerebros jóvenes son más resilientes después de una lesión, pero nuestros hallazgos sugieren que la situación es mucho más compleja”, señaló Reddy.

En la misma declaración, añadió que “la misma plasticidad que ayuda a los cerebros jóvenes a adaptarse también puede crear condiciones que favorezcan el desarrollo de redes capaces de producir convulsiones”.

La investigación encontró que la edad modificó el tipo de secuelas observadas tras la lesión. En algunos aspectos, los animales de mayor edad mostraron una recuperación más rápida.

Según el comunicado de la universidad, mejoraron antes en funciones motoras y de coordinación, mientras que los jóvenes mantuvieron déficits de equilibrio y coordinación durante más tiempo.

Vista posterior de un profesional en bata blanca ante un panel iluminado con quince resonancias magnéticas cerebrales en una sala azul.
El estudio publicado en Experimental Neurology siguió durante cuatro meses la actividad cerebral y los cambios neurológicos, cognitivos y estructurales después del traumatismo (Imagen Ilustrativa Infobae)

En esa etapa apareció con más fuerza otro fenómeno que siguió el estudio: la neuroinflamación, es decir, una respuesta inflamatoria persistente dentro del sistema nervioso. En términos sencillos, se trata de una reacción de defensa del cerebro que, si se prolonga, puede terminar alterando su funcionamiento.

El trabajo no afirma una relación definitiva con demencia, pero sí identifica señales que merecen seguimiento, entre ellas la inflamación persistente, la alteración de los circuitos cerebrales y los déficits de memoria.

Para entender por qué la edad modificó la evolución después del traumatismo, el equipo examinó el hipocampo, una región clave para la memoria y vinculada también con las convulsiones. Allí encontró un dato relevante: los dos grupos presentaron niveles similares de pérdida neuronal.

Imagen microscópica del cerebro con neuronas ramificadas, células de microglía capturando depósitos de proteína y vasos sanguíneos.
El análisis del hipocampo mostró una pérdida de neuronas similar en ambos grupos, pero respuestas cerebrales distintas que podrían guiar tratamientos según la edad (Imagen Ilustrativa Infobae)

Ese resultado sugiere que la pérdida de neuronas, por sí sola, no explica las diferencias observadas entre un grupo y otro. Según se detalla en el estudio, las secuelas de largo plazo parecen depender menos de la magnitud inicial del daño que de la forma en que el cerebro responde con el paso del tiempo.

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