El sacrificio de Brahim
Según ha podido saber AS, arrastra fuertes molestias musculares desde hace unos partidos. Ya estaba tocado el día del Inter, pero fuerza para estar disponible.
Es así, sacrificio en pos del equipo. Y no es reciente. Hace varios encuentros que aparecieron y, desde que lo hicieron, no han desaparecido. Lastran su día a día, aunque entiende que parar no es una opción. Quiere remar. Es consciente de la necesidad existente de hacerlo al unísono en un comienzo de proyecto como el de Mourinho. Y el portugués es consciente del esfuerzo.
Así se explica esa paradoja que ha hecho al mediapunta apenas enlazado dos encuentros consecutivos jugando en una ocasión (Real Sociedad y Málaga). Hasta llevar a estas alturas, a pesar de la confianza que le profesa el técnico de Setúbal y el rendimiento, apenas 178 minutos disputados. Solo Lunin y Thiago, por debutar, y Endrick (4 minutos) y Espí (26′) están por detrás. Tiene molestias, razón de la intermitencia.
Pero no le impidió firmar una gran actuación contra los neroazurri en Champions. Por la asistencia y por la jugada de museo, donde desmontó a la zaga italiana. Amén de otro servicio a Mbappé que Kylian, en este caso, no convirtió. Pero su hoja de servicio fue mayor. Fue el líder en ocasiones creadas (cuatro, tres de ellas claras) y pases con éxito en el último tercio (15), el segundo en remates (dos), completó los dos regates que intentó, ganó cinco duelos (de nueve), rozó los 32 km/h de velocidad máxima y firmó un 93% de acierto en el pase. Se exhibió.
Nunca pensó en salir
Pequeños destellos que han hecho a Mourinho refrendar su fe. Manejaba estupendos informes suyos. De lo visible en la superficie, su rendimiento en los partidos; y lo que no, su día a día en Valdebebas. Y no tardó en comprobarlo. Ya en pretemporada dejó aquel golazo que le dio al Madrid el Teresa Herrera. Control de pecho tras un pase de Lunin de 45 metros, conducción y definición. Para lanzar mensajes sobre el campo.
Acostumbrado a remar contracorriente, la competencia no le hizo torcer el gesto. En verano llegó Diomande, 125 millones de euros mediante, y Mou entiende que Güler sigue siendo más mediapunta que mediocampista. Incluso Endrick puede aparecer por el costado diestro. Pero ante ese contexto, Brahim nunca pensó en salir, tampoco desde el club se le trasladó que tuviera que hacerlo. Al contrario. Y cuando han aparecido los problemas físicos, sacrificio.


