Cinco países de la Unión Europea pactaron crear centros de retorno migratorio fuera del bloque a partir de 2027

Los titulares de Interior y Migración de Dinamarca, Alemania, los Países Bajos, Austria y Grecia se reunieron en Copenhague para trazar los lineamientos generales de estas instalaciones

Bodskov enmarcó la iniciativa como parte de “una transformación fundamental del sistema común europeo de migración y asilo” y recordó que, hasta hace pocos años, este tipo de propuestas eran objeto de burla y se consideraban incompatibles con el derecho de la UE y el derecho internacional. Rechazó además que estos espacios funcionen como centros de detención: los describió como una segunda oportunidad para quienes no pueden regresar a su país de origen ni cuentan con base legal para quedarse en territorio europeo, con la posibilidad de acceder a “una nueva vida en un país socio”.

Alexander Dobrindt afirmó que Alemania busca cerrar acuerdos con terceros países antes de fin de año para establecer centros de retorno fuera de la Unión Europea. (REUTERS/Tom Little)
Alexander Dobrindt afirmó que Alemania busca cerrar acuerdos con terceros países antes de fin de año para establecer centros de retorno fuera de la Unión Europea. (REUTERS/Tom Little)

Alexander Dobrindt, titular de Interior alemán, definió la cumbre como “enormemente importante” y adelantó que el grupo volverá a reunirse en Múnich a finales de este mes para continuar las negociaciones. Fijó además un plazo concreto para avanzar con los socios extracomunitarios: “Queremos llegar a un acuerdo con terceros países antes de que termine este año, lo que permitirá establecer centros de retorno”.

La postura de Dobrindt coincide con la de una mayoría de Estados miembros de la Unión Europea, que reclaman acelerar el traslado de estos centros hacia territorios fuera del bloque, siguiendo el modelo que aplican Italia y Albania. El respaldo normativo a ese reclamo llegó en mayo, cuando el bloque aprobó una reforma que endurece la política de asilo comunitaria.

En junio, el Parlamento Europeo había habilitado a los Estados miembros a levantar estos centros por su cuenta o en pequeñas coaliciones, para derivar allí a los solicitantes rechazados en lugar de devolverlos a sus países de origen. El ministro neerlandés Bart van den Brink calificó la medida como “algo nuevo e innovador” y adelantó misiones técnicas a los potenciales socios: “Queremos hacerlo a la manera europea, en consonancia con nuestros valores, el derecho internacional y los derechos humanos como pilar fundamental”.
La OIM y ACNUR no confirmaron que vayan a supervisar los centros de retorno y advirtieron que cualquier iniciativa debe ajustarse al derecho de la Unión Europea y proteger los derechos de los migrantes. (REUTERS/Alkis Konstantinidis)
La OIM y ACNUR no confirmaron que vayan a supervisar los centros de retorno y advirtieron que cualquier iniciativa debe ajustarse al derecho de la Unión Europea y proteger los derechos de los migrantes. (REUTERS/Alkis Konstantinidis)

Los cinco gobiernos no precisaron qué naciones negocian actualmente alojar estas sedes, aunque Ruanda figuró entre los nombres mencionados en semanas previas. A principios de agosto, la portavoz del gobierno ruandés, Yolande Makolo, había señalado que resultaba “natural” dialogar con administraciones europeas para recibir a personas sin autorización para permanecer en otros territorios, y citó como antecedente un mecanismo de tránsito creado en Gashora en 2018 para evacuados de Libia. “Queremos ser parte de la solución a un gran problema global”, concluyó.

La organización de derechos humanos PICUM, con sede en Bruselas, también objetó el encuentro. Su directora, Michele LeVoy, señaló: “Externalizar el control migratorio es una vieja táctica para simplemente ocultar a las personas y eludir las obligaciones en materia de derechos humanos”.

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