Arabia Saudita emitió una alerta en La Meca y reportó nuevos ataques hutíes desde Yemen
La advertencia en la ciudad santa llega una semana después de que Riad denunciara un intento de ataque con dron. La ofensiva del grupo yemení, aliado del régimen iraní, apunta además al puerto de Yanbú, terminal de la ruta que sostiene las exportaciones de crudo del reino
InfobaeLa Defensa Civil de Arabia Saudita emitió este jueves una alerta en La Meca, sede de los principales lugares sagrados del islam, en el mismo momento en que el reino informaba de nuevos ataques de los hutíes de Yemen. Las defensas sauditas interceptaron seis misiles balísticos, según la coalición militar que Riad lidera desde 2015. Las alertas se levantaron a los pocos minutos.
La coalición precisó que los proyectiles apuntaban a la ciudad de Taif y al puerto de Yanbú, en el mar Rojo. No informó de que La Meca fuera un objetivo. Los avisos alcanzaron también a Yeda, Tabuk y la gobernación de Yanbú. En las últimas semanas, las alertas de ese tipo han precedido con frecuencia a los ataques.
El antecedente inmediato explica el peso de la advertencia. El miércoles 16 de septiembre, Riad denunció que un dron hutí había apuntado a La Meca y fue derribado. Sería el primer intento de ese tipo desde 2017. Los hutíes lo negaron. Las autoridades sauditas calificaron la seguridad de la ciudad santa de línea roja.
El portavoz de la coalición, Turki al Maliki, advirtió en la red social X que se responderá con decisión a las acciones de la milicia, a la que calificó de terrorista. Los hutíes no comentaron la acusación sobre Taif y Yanbú. Horas después reivindicaron una ofensiva con misiles y drones contra centros de mando y depósitos de armas en el sur saudita, en la provincia de Jazán. Afirmaron que murieron combatientes yemeníes y sudaneses junto con personal saudita. Esa versión no fue verificada de forma independiente.
Los choques se concentran en las colinas que dominan el estrecho de Bab el Mandeb, en las montañas de Kahboub y en la franja entre Lahj y Taiz. Los rebeldes buscan asegurar los territorios conquistados en la costa del mar Rojo, donde tomaron el puerto de Moca y varias islas del estrecho. Esas posiciones les permiten vigilar mejor el paso de buques.
La ofensiva actual rompió una tregua informal vigente desde 2022, que nunca se formalizó pero duró cuatro años y fue la calma más prolongada desde la intervención saudita de 2015. El 13 de julio, un ataque contra el aeropuerto de Saná impidió el aterrizaje de un avión iraní que devolvía a una delegación hutí del funeral del ayatolá Ali Khamenei. El aparato aterrizó en otro aeropuerto yemení.
El Gobierno de Yemen asumió la autoría del ataque y lo justificó por la llegada no autorizada de la aeronave. Los hutíes responsabilizaron a Arabia Saudita. Reconstrucciones posteriores sostienen que Riad había permitido el vuelo como excepción a sus restricciones sobre el espacio aéreo yemení, lo que deja abierta la causa exacta del episodio.
El 20 de julio, el grupo declaró un bloqueo naval contra el reino, que presentó como respuesta de ojo por ojo. El 24 de julio, aviones sauditas bombardearon Hodeida, ciudad bajo control hutí, y el 26 los rebeldes atacaron instalaciones de Aramco en Jizán y Yanbú, según su propio comunicado.
El conflicto se inscribe en la guerra que enfrenta a Estados Unidos e Israel con el régimen iraní. Con el tráfico por el estrecho de Ormuz prácticamente detenido, Riad exporta buena parte de su crudo por un oleoducto que termina en el mar Rojo, y Teherán ha presionado a los hutíes para que cierren Bab el Mandeb. Eso explica la insistencia de los ataques sobre Yanbú.
Funcionarios regionales aseguraron que el reino tiene pocos interceptores y pidió apoyo antiaéreo a Francia, Reino Unido, Pakistán y Egipto. Washington ha dado a entender que no tiene ahora un enfrentamiento propio con los hutíes.
Riad ha fijado en La Meca el límite que no tolerará cruzar, y cada alerta sobre la ciudad obliga a la coalición a decidir si responde a una amenaza real o a una señal de presión. Con interceptores escasos y el puerto de Yanbú bajo fuego, esa línea roja se ha vuelto también la más costosa de defender.


