A un mes de las elecciones en Brasil, las campañas de Lula y Bolsonaro son sacudidas por un escándalo de corrupción
La difusión de nuevos datos sobre la trama vinculada a una entidad financiera liquidada por el Banco Central sumó tensión a una carrera marcada por el enfrentamiento entre oficialismo y derecha
A ese frente se sumó otro dato de alto impacto político: el senador Flávio Bolsonaro admitió que recibió al menos 12 millones de dólares del banquero Daniel Vorcaro, ex dueño del Banco Master, para financiar una película sobre el ascenso político de su padre.
El expediente ganó volumen esta semana con la divulgación de mensajes atribuidos al banquero, enviados al magistrado Alexandre de Moraes, quien instruyó la causa que derivó en la condena del expresidente Jair Bolsonaro por golpe de Estado.

Los mensajes mostrarían un vínculo de confianza entre los dos, hasta el punto de que el empresario le preguntó al juez si le convenía irse del país poco antes de ser detenido por primera vez, el 17 de noviembre de 2025.
En paralelo, Flávio Bolsonaro endureció sus ataques contra Lula. Este viernes aseguró que existió “un consorcio” entre el presidente y “esas personas que han intentado acabar con la democracia”, en referencia a los implicados en la trama.
Por su parte, desde el gobierno, Lula pidió rigor en el avance de las pesquisas sobre el caso Master, aunque cuestionó la difusión parcial de información del expediente. El presidente sostuvo que hubo filtraciones selectivas y advirtió, sin mencionar nombres, que algunas maniobras buscaron debilitar a las instituciones democráticas.
La difusión de esos elementos devolvió el caso al centro de la campaña y abrió una nueva etapa de acusaciones cruzadas entre oficialismo y oposición, en una disputa que llegó ajustada al tramo final.
En ese contexto, las encuestas más recientes ubicaron a Lula da Silva con el 38% de la intención de voto, cinco puntos por encima del 33% que reunió Flávio Bolsonaro.
La distancia también se redujo en un eventual balotaje. Lula pasó de 47% en agosto a 46% en septiembre, mientras que Bolsonaro subió de 43% a 44 %, un resultado que los dejaría en empate técnico al quedar dentro del margen de error de la encuesta. La segunda vuelta se celebrará si ningún candidato supera el 50% de los votos en la elección del 4 de octubre.
En una entrevista radial, el presidente afirmó que la elección excede la competencia entre candidatos y definirá el rumbo del país. La declaración reflejó el tono de una campaña cada vez más concentrada en dos polos.


