Un ataque de pandillas en Haití dejó 47 muertos y más de 50 secuestrados
Un grupo de hombres armados irrumpieron el domingo en Kenscoff, incendiaron viviendas y atacaron una iglesia, en las colinas próximas a Puerto Príncipe
InfobaeMás de 50 personas fueron secuestradas y al menos 47 murieron después de un ataque de pandillas en Kenscoff, una comunidad de las colinas próximas a Puerto Príncipe que hasta hace poco conservaba una relativa calma en medio de la crisis de seguridad que atraviesa Haití.
Esta masacre irrumpe como uno de los episodios más graves de los últimos años en Haití, en un momento en que el país intentaba mostrar señales de recuperación en materia de seguridad. Según datos difundidos por la ONU, entre las víctimas fatales hubo al menos cinco niños, mientras que 22 personas fueron ejecutadas en una iglesia donde habían buscado refugio.
Los sobrevivientes comenzaron a encontrar cadáveres en las calles durante la madrugada del lunes, entre escenas de dolor y desesperación. Varias familias buscaron a sus parientes entre los cuerpos o entre los desaparecidos, mientras otras denunciaron que el Estado no dio la protección suficiente pese al avance de la violencia en la zona.

Un agricultor de 41 años relató que perdió a 14 familiares, mientras otro vecino sostuvo que la matanza podría haberse evitado con una presencia policial más sólida. En el lugar también quedaron 25 viviendas incendiadas, según informó la alcaldía local, que además confirmó la muerte de dos empleados del gobierno, entre ellos un integrante del equipo de seguridad del alcalde.
La comunidad de Kenscoff quedó bajo el impacto de una incursión que, según las autoridades locales, fue atribuida a miembros de Viv Ansanm, la coalición de pandillas que amplió su presencia en los alrededores de la capital. El alcalde Jean Massillon describió un ingreso violento de hombres armados que atacaron casas, una iglesia y propiedades privadas, entre ellas la del médico Jean “Bill” Pape, conocido por dirigir una organización de asistencia sanitaria en el país.
La Policía Nacional de Haití rechazó las acusaciones por supuesta inacción y defendió su respuesta ante el ataque. Su director, Vladimir Paraison, visitó la zona y sostuvo que los agentes no abandonaron el terreno. También el jefe de la fiscalía de Puerto Príncipe señaló que en Kenscoff había ocho vehículos blindados, aunque admitió que varias respuestas sobre lo ocurrido debían ser explicadas por la alcaldía y por la propia policía.
La agresión también se produjo a menos de cuatro meses de las elecciones generales previstas para el 13 de diciembre, las primeras en más de una década en Haití. Ese calendario añadió una dimensión política a la ofensiva, porque las pandillas controlan cerca del 70% de Puerto Príncipe y conservan capacidad para alterar la vida institucional del país. En las últimas semanas, el registro de votantes ya avanzaba bajo amenazas en distintas zonas de la capital.

El gobierno haitiano condenó el asalto y anunció el envío de refuerzos, además de prometer que Kenscoff no quedaría abandonada. La Oficina de Protección Ciudadana repudió la masacre y denunció que entre las víctimas hubo numerosos jóvenes. A nivel internacional, el secretario general de la ONU, António Guterres, condenó el ataque y remarcó que la continuidad de las agresiones de las pandillas revela el deterioro extremo de la seguridad en el país.
La nueva matanza volvió a exponer la dimensión de la crisis haitiana. Según cifras de Naciones Unidas difundidas esa semana, más de 3.050 personas murieron y otras 1.400 resultaron heridas entre enero y junio por la violencia en el país. El mismo informe registró además casi 800 violaciones entre abril y junio, de las cuales el 87% correspondieron a agresiones colectivas.
La expansión de las pandillas ya desplazó a 1,5 millones de personas dentro de Haití, un récord para el país.


