Un ataque de los rebeldes hutíes obligó a suspender los vuelos en un aeropuerto saudí cerca de Yemen
El portavoz militar del grupo, Yahya Saree, atribuyó la acción a una respuesta por la violación del espacio aéreo yemení, en el marco de la guerra que enfrenta a Irán con Estados Unidos y sus aliados desde febrero
Infobae
Un ataque con un dron obligó a suspender las operaciones del aeropuerto de Najrán, en el suroeste de Arabia Saudita y a pocas decenas de kilómetros de la frontera con Yemen, después de que los rebeldes hutíes reivindicaran la ofensiva. El grupo, respaldado por Irán, aseguró haber alcanzado un objetivo “sensible” de la terminal.
El portavoz militar hutí, Yahya Saree, atribuyó el ataque a una represalia por la violación del espacio aéreo yemení. En un comunicado difundido en redes sociales, sostuvo que aeronaves saudíes sobrevolaron con drones las provincias de Saada y Hayya, ambas bajo control hutí y limítrofes con territorio saudí.
Saree advirtió de que el movimiento responderá a lo que calificó de “futuras violaciones del espacio aéreo yemení”. Arabia Saudita no confirmó el ataque ni ofreció una versión propia de lo ocurrido.
La terminal de Najrán, que cuenta con una única pista y recibe un número reducido de vuelos diarios, mostraba en su sitio web oficial el estado de sus próximos itinerarios como “desconocido”. Una fuente del golfo Pérsico indicó que el radar principal del aeropuerto resultó dañado, lo que provocó la suspensión de las operaciones.

El incidente se produce en un contexto de tensión creciente entre los hutíes y Arabia Saudita, tras años de relativa calma en la frontera común. El 20 de julio, el grupo yemení anunció un bloqueo naval contra los puertos y buques saudíes en el mar Rojo, en represalia por lo que definió como un asedio saudí a las zonas bajo su control.
Desde entonces, el grupo reivindicó ataques con drones y misiles contra los petroleros Encelia y Layla, y forzó el desvío de al menos seis buques saudíes hacia la ruta del cabo de Buena Esperanza para evitar el mar Rojo, con un sobrecosto de al menos 25 días de navegación. Arabia Saudí respondió con ataques aéreos contra posiciones militares hutíes en el puerto de Hodeida, el mayor de los controlados por el grupo insurgente.
El nuevo frente se inserta en la guerra regional que enfrenta a Irán con Estados Unidos y sus aliados desde finales de febrero, cuando Israel lanzó una ofensiva contra el programa nuclear y militar iraní que derivó en represalias de Teherán contra bases estadounidenses en Qatar, Bahréin y los Emiratos Árabes Unidos. Irán cerró además el estrecho de Ormuz, principal vía de salida del petróleo del Golfo.
El cierre de Ormuz obligó a Arabia Saudita a desviar más del 70% de sus exportaciones petroleras hacia el puerto de Yanbu, en el mar Rojo, que en las últimas semanas llegó a embarcar más de cuatro millones de barriles diarios, frente a los cerca de 973.000 que movía antes de la crisis. El bloqueo hutí amenaza ahora esa ruta alternativa.
Riad busca desde finales de julio conformar una coalición internacional para proteger el tráfico marítimo en el mar Rojo, según fuentes citadas por la agencia Reuters, aunque la composición del grupo aún no se ha definido.
Arabia Saudita lidera desde 2015 una coalición militar en apoyo al Gobierno yemení reconocido internacionalmente, tras siete años de una ofensiva que no logró desalojar a los hutíes del norte del país. Un alto el fuego auspiciado por la ONU en 2022 redujo de forma significativa la intensidad del conflicto, una tregua que la crisis actual pone ahora en entredicho.
El ataque a Najrán confirma que el frente yemení, latente durante años, se reactiva como una pieza más de la confrontación entre Irán y sus adversarios regionales. La capacidad de los hutíes para golpear infraestructuras saudíes con drones de bajo costo, pese a carecer de fuerzas navales o aéreas convencionales, obliga a Riad a sostener a la vez su defensa aérea, la protección de sus exportaciones petroleras y la contención de un aliado de Teherán dispuesto a ampliar el conflicto.


