Shaquille O’Neal invirtió 250.000 dólares en Google en 1999 y lo olvidó: dos décadas después, descubrió lo que había ganado en un periódico

El exjugador de la NBA multiplicó su fortuna hasta los 16.5 millones de dólares después de invertir en el gigante tecnológico gracias a unos niños.

Pablo Lorente Álvarez
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Shaquille O’Neal es uno de los jugadores de baloncesto más importantes de la historia del deporte. Sin embargo, el gigante de 2,16 metros no solo dominó la pintura de la NBA cosechando cuatro anillos de campeón y embolsándose más de 300 millones de dólares en salarios, sino que también ha construido un imperio financiero fuera de las pistas. Shaq, abreviación de su nombre por la que es conocido, ha sabido diversificar su capital en distintas inversiones que le han permitido evitar arruinarse una vez terminó su carrera como jugador.

Las estadísticas revelan que cerca del 60% de los exjugadores de la NBA caen en quiebra a los pocos años de retirarse debido a sus malas decisiones en materia financiera. En el caso de O’Neal, el ejemplo es claramente el contrario. No solo no cayó en las deudas, sino que sus decisiones, con mayor o menor influencia de la suerte, le han llevado hasta donde está a día de hoy.

Para entender uno de los más brutales aciertos de la historia de Wall Street tenemos que remontarnos al año 1999. En aquel momento, el gigantesco jugador se encontraba almorzado en el hotel Four Seasons de Los Ángeles. En aquel lugar, Shaq comenzó a jugar y pasar el rato junto con los hijos de un cliente que, agradecidos por el gesto, le propusieron una oportunidad de inversión sin precedentes. “Uno de los señores me dijo: ‘Quiero hablarte de una empresa que se llama Google’. Empezó a explicarme cómo funcionaban los motores de búsqueda y me dijo: ‘Podrás escribir cualquier cosa’. Y yo respondí: ‘Suena bien’”, recordó el propio pívot en el evento TechCrunch Disrupt. Tras mantener una breve reunión con los responsables de la compañía, Shaq decidió aportar 250.000 dólares.

La enseñanza de Jeff Bezos

Absorto en la exigencia de la competición, el acuerdo se le borró por completo de la memoria. “Nos pareció una buena idea, invertí algo de dinero y luego me olvidé del asunto”, admitió O’Neal, quien no supo del alcance real de su movimiento financiero hasta años después al leer la prensa: “El periódico me reveló cuánto había ganado y no podía creer la cifra”. Aquellos 250.000 dólares se habían revalorizado de forma descomunal hasta transformarse en 16,5 millones de dólares, despertando en el jugador una reacción tan sincera como cómica: “Lo único que lamento es no haber metido más dinero”.

Esta faceta inversora, que más tarde replicaría en otras empresas como Apple o Ring, se cimentó en un valioso consejo que escuchó a finales de los noventa del cofundador de Amazon, Jeff Bezos. “Fui a una conferencia y escuché a Jeff Bezos decir que hay que invertir en cosas que vayan a cambiar la vida de las personas. Cuando oí eso, empecé a aplicarlo y a mí me ha funcionado de maravilla”, confesó el exdeportista.

A día de hoy, el analista del programa ‘Inside the NBA’, conserva parte de su fortuna en el gigante tecnológico y canaliza gran parte de su riqueza hacia fines sociales y formativos. Shaq financia programas para niños en situación de vulnerabilidad y participa en proyectos tecnológicos para enseñar a leer a un cerca de un millón de menores. “Soy rico, famoso y tengo muchos seguidores, pero quería mostrarles que hay cosas más importantes en la vida que eso”, afirmaba el gigante estadounidense.

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